martes, julio 04, 2006

Borracho

Me gusta el vaso grande. En él puedo meter 1 lata y media de cerveza. Bebo en pequeños sorbos, mirando al infinito, tumbado en el sillón. Hay un tic tac de fondo. Miro el reloj. Las 6 de la tarde. Quedan 2 horas y las voy a llenar bebiendo y hablando solo. Si, hablo solo. Intento poner en orden mi desordenada psique. Las neuronas expuestas al shake oh shake del alcohol esbozan respuestas a través de complejos entramados eléctricos. ¿Respuestas, dije?. Una marabunta de frases entrelazadas.

Una vez tuve una vida. O eso que así se llama. Trabajo, mujer, hijos. Después empecé a beber y hasta la fecha no he parado. Beber es vivir. Vivir es beber. Un fracaso solipsista. Aislado del movimiento. Sólo sin fines, solamente un fin: la siguiente cerveza.

Suena el timbre de la puerta. ¿Quién será?. Esto es completamente innecesario, completamente inoportuno. ¿Qué pretenden?. ¿Será la jodida vecina del perrito chillón?.¡Ay!, tengo que levantarme de mi postración física y existencial y abrir la maldita puerta, que está lejos y se ve borrosa. Y tendré que farfullar algunas palabras, decirle algo a quien sea, expresarme de alguna forma mínimamente coherente e inteligible. El hombre es un animal social. Hablamos y hacemos cosas juntos. O deberíamos, al menos.

Abro. Un tío con cara de gilipollas con un libro en la mano. Comienza a hablar velozmente acerca de la salvación. Cierro. Vuelvo al sillón renqueante. Me empiezo a encontrar mal, mareado, con una somnolencia preludio seguro de muerte. Si entro en coma etílico nadie me encontrará.....salvo por el olfato, cuando me pudra. He de escapar , he de salir. Cojo la chaqueta de la percha de la entrada y vuelvo a abrir la puerta. El gilipollas sigue ahí, en el piso de enfrente, con la vecina del perrito chillón. Este, cómo no, chilla, ladra agudamente, mira con miedo y odio al señor con cara de.....es un testigo de Jehová. Jehová, si, ese dios cruel cuyo nombre no osaban siquiera nombrar los judíos. Con testigos así más le vale rezar a ese dios porque todos nos volvamos gilipollas.

Tiro escaleras abajo y llego al portal en un tiempo que estimo breve, sin caerme ni nada. En ese momento entra otra vecina, esta atractiva. La miro con deseo. Me mira con asco. Es obvio que hay química, pero de distinto tipo.

Esta noche va a ser cojonuda.

8 comentarios:

Pietrapomez dijo...

Juas, juas...joer Germánico, ten cuidado que me parece que el espíritu de Bukowski está intentando hacerse hueco en tu atormentado alma.
De todas formas creo que desaprovechaste la oportunidad de atacar el solipsismo en que te encontrabas cuando el Olimpo te hizo un guiño al enviarte a un testigo de Jehová (al que rezaré a partir de hoy, tras la lectura de tu post). Dan muchísimo juego, casi tanto como los mormones.
Salud!

Germánico dijo...

En estos momentos mi personaje está durmiendo la mona. Cuando despierte tendrá una gran resaca.

El testigo de Jehová se levantó tempranito, se dio una ducha de agua fría, rezó a su dios, y creo que ahora mismito llama a la puerta de tu casa.

¡No abras!

Lebeche dijo...

Buen día Germánico Hermánico & Pietras Magníficas... Hoy me siento tope original.

Me ha gustado el relato, Germánico Hermánico. Voy a pillarme un ciego para celebrarlo...

- Camarero otro güisqui, que hoy celebro que mi hermánico Germánico ha abandonado el absurdo y claustrofóbico pensamiento político y ha decidido retornar al mundo de la ficción amarga que tanto me gusta.

- ¿Y a mí que coño me importa?.

- Pues debería, caballero, por que el que pago soy yo.

- Pues tiene usted razón.

- Pues eso,¡Qué sea doble, osea, cuadruple! Y procure que me quede algo por celebrar después que si no no come mañana.

Borrachos saludos

Germánico dijo...

¡Que degeneración!. Como sigamos por este camino (haciendo eses) vamos a acabar en la zanja.

Lebeche dijo...

¡BiBa La Sanja!

Lebeche dijo...

¡hIp, hIp, hURRa!

Pietrapomez dijo...

Juajaja...tíos, dejad el alcohol!

Germánico dijo...

Una birrilla más y se acabó...lo prometo.