viernes, noviembre 17, 2006

Arqueología Informática

Una parte no pequeña de nuestra actual historia se desarrolla en Internet. A través de (y en) esta red tejida por una araña ciega –uso la metáfora del relojero ciego de Dawkins sobre la evolución con completa libertad-, por un orden espontáneo (Hayek) de mentes que buscan su propia expresión o conocimiento, suceden cada día multitud de interacciones, de sucesos relevantes. La denominada sociedad de la información fluye por la red, y las ideas de nuestro tiempo se integran y entrelazan en la gran base de datos dinámica –casi viva- que forma este sistema complejo, este cerebro cultural exógeno formado por miríadas de cerebros biológicos en acción no coordinada, que está en todas y en ninguna parte, como el alma.

No sería de extrañar que, andado el tiempo, surgiera la necesidad de bucear en la red –no navegar, que es lo que ahora hacemos casi todos- para extraer de su fondo algunos de los galeones hundidos –auténticos tesoros arqueológicos- de nuestra presente y ajetreada historia.

13 comentarios:

Peggy dijo...

No te queda duda internet sera un vestigio historico :)

Roberto E. Yury Yáñez dijo...

interesante punto de vista

Roberto E. Yury Yáñez dijo...

¿Haz pensado que cuando apagamos los Pc internet deja de existir?

Germánico dijo...

Hola Roberto,

En realidad cuando apagamos el PC Internet no desaparece, continúa en nuestra mente. La red es un artefacto cultural que, como tantos otros (por ejemplo el lenguaje hablado), depende del soporte de mentes humanas más que de uno físico y palpable.

Comprendo que alguien que estudia fósiles sea dolorosamente consciente de la escasa huella que dejan los seres en su paso por la tierra. Pero la escala de tiempo de la historia humana no es geológica, y lo que ahora sea dicho u hecho en Internet, siempre y cuando se guarde registro de ello y pueda accederse al mismo (todo ello hecho por seres humanos con las tecnologías y los procedimientos de seres humanos), forma parte de la historia (estudio humano sobre los hechos humanos), especialmente de la de las ideas y su difusión, de la de las corrientes sociológicas de opinión.

No hay que subestimar el peso de lo liviano en un cosmos dominado por las leyes del caos. Y más con nuestra singularidad cognitiva. Entre nosotros los humanos algo tan etéreo como una idea puede cambiarlo todo, algo que no es fácilmente tangible o mensurable puede mover el mundo.

Como reafirma Peggy Internet será un vestigio histórico.

Chesk dijo...

En realidad, son las pequeñas cosas las que suelen marcar los designios de las grandes...por eso no hay que ignorarlas nunca.

Me ha gustado mucho tu blog, germánico. :)

Germánico dijo...

Gracias Chesk,

Yo ya conocía alguno de los blogs en los que participas, que se caracterizan por la calidad y la defensa de los valores de occidente (lo cual, si lo piensas, son dos caras de la misma moneda).

(:

El Cerrajero dijo...

Vaya, de casualidad nado hasta aquí y me encuentro a lo mejorcito de intennés ^_^

Hablando de Internet, no deja de ser sorprendente que estemos depositando todo el conocimiento humano en unos soportes tan volátiles. Dicho conocimiento estará mientras 'alguien' se preocupe de hacer copias de seguridad pero el riesgo de apagón está ahí: una guerra mundial lo suficientemente larga y destructiva --aparecerán después cuadros o libros de hace siglos pero ni un disco duro en condiciones--, un poderoso influjo electromagnético sobre la Tierra, etc.

Muy interesante tu blog, germánico.

Germánico dijo...

Gracias Cerrajero.

En efecto el soporte es volátil.

Estamos de alguna manera en la prehistoria de la red. Digo esto porque lo que caracteriza a la prehistoria es la ausencia de documentos escritos, todo se transmitía por tradición oral.

Hasta que no se guarde un registro físico -como la piedra (roseta o no), como el papiro, como el papel-todo estará en nuestras mentes y en nuestra tecnología.

De todas formas si se produjera una catástrofe que arrasase nuestra civilización -y a nosotros- y solamente quedasen palabras impresas en papel, cualquier observador extraterrestre que llegase no sabría probablemente interpretar nuestros símbolos, que se le antojarían manchas con cierta simetría repetitiva.

Pero hoy por hoy -y quiero creer que en los próximos siglos- se podrá hacer historia también con la red (por supuesto lo que quede de ella, lo que no se haya borrado, pero probablemente queden más rastros que los que nos dejaron civilizaciones pretéritas).

Lebeche dijo...

Joder. Me habéis acojonado. Voy a salvar todos mis escritos no vaya a ser que suceda que por alguna gañanada mía o ajena me quede sin ellos.

Germánico dijo...

Descuida, la ley de Murphy es implacable: si los imprimes y los guardas en un cajón de tu cuarto arderá tu casa, cual Biblioteca de Alejandría, y no quedará registro escrito de tus cavilaciones.

Lebeche dijo...

Chico, que ánimos. Voy a cortarme las venas un poquito.

Germánico dijo...

¡No señor!. Las venas o se cortan del todo o no se cortan.

¡Hala, a cortarlas!

Lebeche dijo...

Es que no sé si cortarmelas o dejarlas crecer. ¡Qué dudas...Dios... qué dudas!