lunes, abril 28, 2008

Show Me How To Live

Nostalgia perversa

Era un hombre maduro, muy atractivo. No le decía nada a su madre porque, desde que el padre las abandonó, siendo ella pequeña, se había vuelto muy suspicaz con los machos. Desconfiaba de cualquier chico que le presentase o con el que la viese. Fue quizás esto lo que le llevó, además de a la ocultación de sus relaciones, a la elección de señores ya mayores. Creía que en un tipo con canas, tripita y una dilatada experiencia vital encontraría algo más de sentido de la responsabilidad que en cualquiera de sus hasta entonces jóvenes amantes. Quizás, le decía una amiga con gusto por el psicoanálisis, buscaba un padre sustitutivo.

Estaban ambos tumbados en la cama de aquel hotel ya familiar, de aquella habitación que era su pequeño hogar furtivo, cuando, entre calada y calada de un cigarro negro él pronunció la frase que la llevó de la dicha al suicidio:

-“Marta, Marta.....¡cómo te pareces a tu madre cuando tenía tu edad!”.
Por desgracia su madre, en un ataque de ira iconoclasta, había roto todas las imágenes de aquel demonio.

Zero

viernes, abril 25, 2008

Misántropo


Realmente llegué a convencerme de que me caían bien todos aquellos tipos, y les trataba siempre con una mezcla de reverencia cortés e ironía. Como eran suficientemente inteligentes y astutos la clave estaba en no caer en ningún extremo con ellos, y en fingir las emociones. Todo aparente entusiasmo había que camuflarlo con un aparente desprecio. Tenía que hacerles creer que les apreciaba bastante, para lograr ser apreciado por ellos, o al menos obtener su correspondiente comedia de aprecio -que ante otros podía siempre hacerse valer, en caso de necesidad-, y tenía que hacerlo de forma tal que pensaran que era auténtico, y que era algo que trataba de disimular con bromas consistentes en críticas e insultos sutiles.

Pero cuando me despidieron todo aquello se derrumbó, como un castillo de naipes, y comprendí que solamente había estado jugando al juego social para obtener los medios de subsistencia y que, además, ni siquiera lo había hecho bien. En el fondo de mi alma les encontraba míseros y superficiales. Jamás volví a verlos, ni a interesarme por ellos, a pesar de que, al despedirme, quedé en mantener el contacto.

¡Que hipocresía tan necesaria!. ¿Cómo iba a mandarles a la mierda?. ¿Quién me dice a mi que en un futuro no iba a volverse, un arrebato así, en mi contra?. Tenía que seguir fingiendo, en otro lugar y otro tiempo, para mantenerme a flote en la vida.

Monkey Wrench

martes, abril 22, 2008

Acerca de la Psicología Social: entrevista a Elena Gaviria

Elena Gaviria Stewart es Etóloga y Profesora de Psicología Social en la UNED. Su trabajo actual gira en torno a la psicología social, como es natural, aunque analiza esta –algo más novedoso- desde una perspectiva evolucionista. Esto le permite abarcar los fundamentos biológicos y sociológicos de nuestro comportamiento, así como ver los aspectos grupales y culturales de nuestra conducta en lo que tienen de fenómenos de historia natural.

En la Nueva Ilustración hemos tenido el placer y el privilegio de recibir sus respuestas a algunas preguntas sobre su labor, sus intereses, sus opiniones y sus conocimientos.

lunes, abril 21, 2008

Eye In The Sky

Buena gente


Eva- Pues yo, si la crisis fuera muy fuerte y estuviéramos los dos sin trabajo, me haría puta, por mucho asco que pasase. Cualquier cosa para sacar adelante a mi niña, sin tener que robar.

Adán- Francamente, yo robaría y mataría, si fuera preciso. Sería muy injusto que otros comiesen y viviesen bien mientras yo las pasaba canutas. Le arrearía un mamporro a cualquiera, le sacaría todo lo que tuviese y me iría sin sentir ninguna culpa.

Destino


Tengo menos de una hora. Iré al grano.

No conocí a mis padres. Cuando tenía 10 años recién cumplidos escuché una voz en mi mente, clara y distinta, imposible de confundir con mi propia voz interior, que me decía que sobreviviría a la década que comenzaba. Supuse que era algo que le sucedía a todo el mundo pero que nadie hablaba de ello, así que lo mantuve en secreto.

Apenas hice los veinte años volvió a sonar esa voz, nítidamente, y me dijo lo mismo que la anterior vez. Llegaría a los 30, al menos. Como yo por aquel entonces estaba lleno de vitalidad y deseos me lancé al disfrute de las mujeres y de todas las actividades que se realizan en torno al objeto y objetivo que son las mujeres. Así que salía de juerga y paraba poco por casa. Lo poco que estaba en casa, eso sí, lo empleaba a fondo, leyendo toda clase de literatura, desde las obras completas de Shakespeare, ese genio, hasta alguna historia ligera de Stephen King. Mi tragedia era como la de los personajes del inglés, pero con unos tintes paranormales que recuerdan a las novelas del americano.

Mi entrada en el mundo laboral fue difícil, porque no tenía una vocación clara y mi titulación no era, probablemente, la adecuada. Pero el descubrimiento de las estrategias y tácticas maquiavélicas de los homínidos para ganarse el pan (y algún que otro lujo) constituyó todo un aprendizaje.

Con 27 años conocí a una chica que me resultó particularmente atractiva, tanto físicamente como por otras cualidades menos llamativas, pero más importantes para una relación de pareja. Nos casamos teniendo yo 29 y ella 26. Pero al año siguiente, al cumplir yo los 30, se derrumbó todo. La voz me habló, más diáfana que nunca, sentenciado que no pasaría esta década en la que ahora estoy. Añadió, eso sí, que superaría los 31. Con una perspectiva indeterminada, aunque superior a un año e inferior a 10, veía mi matrimonio como un proyecto condenado y la posibilidad de tener un hijo como algo inviable. Tuve entonces que confesarme y sincerarme con mi mujer.

Al principio se rió, pensaba que estaba bromeando. Después se horrorizó. Me dijo que aquello no era normal, que me pasaba algo raro en la cabeza. Esa voz que yo oía no sonaba en otras mentes, era un caso único, probablemente patológico. Yo intenté explicarle que aquello no era lo habitual, que no tenía voces en la cabeza, que no era un esquizofrénico, que solamente había oído una voz que no fuera la mía, dentro de mi, 3 veces. Pero no había nada que argumentar, tenía que ir al médico. Y así lo hice, como una oveja va al matadero.

Aquel psiquiatra era un tío con barba muy serio, que miraba fijamente a los ojos de uno cuando escuchaba. Básicamente eso es lo que hacía, escuchar, y tomaba mientras tanto notas en un cuardernito. Yo juraría que estaba un poco loco. Me recetó unas pastillas que tomé formalmente cada mañana con el desayuno. Sobrellevé aquel año con la resignación de quien se sabe muerto, y procuré gozar de los pequeños placeres que me otorgaba la existencia. Mi mujer insistía en tener un hijo y al final la dejé embarazada, de un hijo que ahora sé será póstumo, si bien no por mucho, pues mi mujer ha salido de cuentas.

La voz me habló contundentemente al cumplir 32 años: no pasaría de esta edad, pero superaría Enero. Y después Febrero, y después Marzo. Estamos en Abril, y la asesina contabilidad pasó a los días. He oído la voz a diario concediéndome una prórroga de un amanecer más hasta este 21, del que no voy a pasar. Al comenzar esta hora supe que no la superaría. Ahora me quedan 10 minutos. No tengo mucho que añadir, salvo que he vivido y que he amado. Espero Estela, que sobrellevéis tú y Antonio (así pensamos llamar a esa nueva vida que nacerá con mi muerte) mi pérdida. No contesto al móvil, que suena dentro del bolsillo de mi chaqueta, no quiero morir mientras me llamas.

Y no temo: el dueño de esa voz, de mi destino y de mi vida, tiene que decirme la última palabra.

Ahora me está hablando, y quiero comunicar su mensaje: la reenc_______________________

El hombre yacía inerte sobre la mesa, con el bolígrafo aún en la mano, casi vertical y perpendicular a una larga línea que partía de la última letra escrita. Los doctores que realizaron la autopsia no consiguieron determinar la causa de la muerte. Su hijo había nacido. Medía 50 centímetros y pesaba 3 kilos y medio. La madre murió en el parto.

miércoles, abril 16, 2008

viernes, abril 11, 2008

Fake plastic tree

Seriedad risueña


El español exiliado, el Astur Leonés Gómez, nos envía amablemente un meme a un tiempo que nos premia –inmerecidamente, seguro- por tratar con desenfado lo que merece un trato circunspecto. ¿Se puede? ¿se debe?. No lo sé. Sócrates abrió la veda y aquí estamos hoy, siguiendo mal que bien sus firmes pero vacilantes pasos.

La cuestión es si el blog premiado habla de cosas serias sin perder el humor. Eso es algo que hace todo buen literato, por lo que el primer premiado es el Señor Carlos Paredes Levi, genio de la prosa.

El segundo premiado es alguien a quien conozco bien –aunque nunca se pueda conocer uno suficientemente bien ni siquiera a sí mismo. Ese Coronel es, tanto dentro como fuera de la red, el más fiel representante de la ironía desencantada y alegre. Se hace llamar Kurtz.

Jinete, con su recién estrenado blog, es el tercer premiado, dado que por sus comentarios hasta la fecha y por lo que lleva escrito en su propio lugar de la red, presumo que va a mantener una distancia respecto a los graves asuntos que trata suficiente para echar -y hacer que otros echen- alguna carcajada.

Doña Pietra Pómez está de enhorabuena (o todo lo contrario), pues va a ser premiada en cuarto lugar por sus torpezas, meteduras de pata, cagadas, falta total del sentido del ridículo, etc etc. Si Pietra, tus momentos lamentables son muy serios, pero te los tomas a guasa. Olé tus ¿huevos?....

Y cómo no premiar a Pradero, o Juan Pablo, hombre de bien a quien felicito su cumpleaños 1 día antes, que sé por buenas y fidedignas fuentes que es hombre serio, muy serio incluso, pero que a través de su blog transmite un buen humor que bien habría que deseárselo a todo ser humano para que por fin pudieran realizarse todas las utopías en este mundo, y acaso en el venidero. Trata con humor cuanto toca, y sin afectación. Quinto premiado pues, aunque el orden no implique precedencia.

Supongo que Ijon, debidamente premiado por Luis, querría conceder a su vez el premio al autor de CO2, dado que todo lo que escribe es sobre un asunto muy muy serio que se toma muy muy muy muy muy en serio. Es decir, se pitorrea de la afectada seriedad, y falsedad, -y lo hace con toda la seriedad- de los agoreros del fin de los tiempos climático. Así que Antón Uriarte es el sexto premiado, 6º 6º 6º,,,,,666....el Anticristo se acerca, se avecina el Apocalipsis. Ay ay ay que miedo. Tanto que ni pensamos en si será cierto lo que nos cuentan.

Acabo con el más cachondo de cuantos han machacado a diestro y "siniestro" a ese "siniestro" "espectro" político, en el lado más extremo del "espectro", y que es llamado, cariñosa y despectivamente, ZP (por abreviar). Su fina ironía y sus juegos malabares con las palabras hacían ameno cada post de denuncia de los atentados más serios contra la libertad. Me refiero, cómo no, al Cerrajero. Le doy el 7º Premio y lo hago a conciencia, pues es muchos aspectos me recuerda a un antiguo forero de Terra que se hacía llamar Séptimo de Caballería.

Y no sigo, aunque algún otro hay a quien con gusto le endosaría este grato castigo. Sí somos dados a la seriedad risueña es porque nos la podemos permitir y, porque, a pesar de todos los males que nos acechan y nos asolan, nuestra naturaleza es dada a la risa, incluso al humor negro.

Supervivientes


Mi hijo no lo entiende. Es demasiado pequeño, demasiado ignorante. Su cándida inocencia me conmueve. Tengo que contener el llanto delante de él, aunque a veces no es posible, y lloramos juntos. Ha tardado en adaptarse a las nuevas circunstancias unos meses. Al principio se nos hizo muy cuesta arriba. Antes era un apéndice de su madre, lo hacía todo de su mano, guiado por su ternura y aguantado por su paciencia. Cuando ella murió, repentinamente, se vio desprovisto de su principal vínculo en el mundo, con el mundo. Estaba todo el día llorando y montando numeritos, no aceptaba mis explicaciones, no las entendía. Faltaba su mami y eso era todo. Quería que se la devolviesen, no quería una vida sin ella. Yo antes estaba bastante desentendido de las cosas domésticas, de las pequeñas cuentas, de las cuestiones cotidianas, he de confesarlo, casi por instinto. La tendencia natural en el hombre es la de dejarlo todo de cualquier manera, o al menos así se cumple para el hombre que escribe esto.

Ella representaba muchas cosas, pero una muy importante era la organización, o si se prefiere la planificación, o el orden. Era la agenda y la batuta directora de la casa. Todo eso daba un sentido difuso a nuestras por otra parte absurdas vidas –ni más ni menos absurdas que cualquier otra-, y dentro del confortable hábitat creado por su maternal bondad vivíamos el niño y yo, siendo, en cierto modo, dos niños. Su desaparición nos enfrentaba al caos, mucho más que al trabajo. Tuve que cambiar mis hábitos. Empecé a cuidar los detalles y a reducir la frecuencia de mis divagaciones. Mis pies pisaron la tierra.

Echo de menos su calor, en la cama, y su paso por mi lado, y sus bromas, y sus carantoñas, y su voz.... Su presencia maravillosa, milagrosa, dejó el negativo de una ausencia abismalmente deprimente. Pasó, pero en inmenso, como lo que pasa con un brazo o una pierna cuando son amputados, que se siguen sintiendo dolorosamente, como si estuvieran ahí. Se les llama “miembros fantasmas”. Yo también noto en su ausencia esa presencia dañosa, con ese característico dolor inútil. No me extraña que en el pasado la gente creyera ver fantasmas. Es tal el peso de su falta que puede llegar a provocar alucinaciones.

A veces he pensado en suicidarme, pero en seguida he desechado la idea: ¿cómo iba a dejar a mi hijo sin padre?. Ella no lo hubiera admitido. Tengo que asumir el hecho y las circunstancias que de él ineluctablemente se derivan. Tengo que ser fuerte y transmitir a mi hijo esa fortaleza. Y además quiero verle crecer, desarrollarse, convertirse en hombre. Supongo que eso es lo que queremos todos, sobrevivirnos en otro, a ser posible en otro que sea mejor que nosotros, pero que esté hecho de nuestra pasta, de nuestro barro primigenio.


jueves, abril 10, 2008

Matar al mensajero




Oía su voz a todas horas, juzgándole sin piedad. Su frágil mente no podía soportar el peso de verdad de esas críticas totales, globales, definitorias. Recordaba aquel chiste en el que un paciente reconocía a su Doctor “sentirse inferior”: “No, amigo”-respondía sereno el médico-“No es eso. Su problema consiste en que usted ES inferior”.

Era fácil suponer porqué su pepito grillo perverso había tomado la forma de ese personaje del mundo del espectáculo. La voz de su conciencia sonaba estridente y cruel con el grave tono y la parsimoniosa prosodia del jurado de Operación Triunfo. Fracasar no era una opción, sino una condena. Él no valía, nunca había valido y nunca valdría. Las verdades ofenden, pero más aún las que se refieren a la vulgaridad de nuestra persona, que nuestro ego quisiera egregia.

Bernardo se puso a la cola. Había allí mucha gente estúpida e inútil, como él. Si bien él era diferente en al menos un aspecto: había perdido la esperanza. Era plenamente consciente de su mediocridad. Y si por un momento tuviera un arrebato de optimismo, autoestima o felicidad, la voz de su Dios resonaba en el Templo de su alma, atronadora, terrible, violenta, machacona, impenitente, injustamente justa: “eres un mierdecilla, no vales nada”.

Sonaban alegres cantos a capella o acompañados por guitarras a su alrededor. La gente reía con aparente alegría. Todos estaban dando una imagen. Aquella falsedad le producía arcadas. Había allí una competición cruenta, pero todo eran sonrisas y simpatías. Muchos de ellos admitían implícitamente no servir para nada al ponerse a esa cola. Decían: “o me dedico a la música con esta voz que Dios me ha dado o no sé que voy a hacer en la vida”. Pero la música no iba a darles de comer, ni a darles prestigio o fama a la mayoría de ellos. Y aquellos que “triunfasen” lo harían por muy poco tiempo, por “esos quince minutos de fama” de los que hablara Warhol.

Su turno llegó. Le hicieron pasar a una sala tenuemente iluminada. Frente a él había una mesa. En ella estaban sentadas 3 personas, entre las cuales reconoció, a la izquierda, a su enemigo, su pesadilla, su amo, su Dios. Era él. Había salido de su cabeza y se había sentado frente a él para juzgarle, por fin, cara a cara. Era de carne y hueso. Su voz sonaba distinta cuando le hablaba desde fuera.

Le hicieron cantar, pero cantar no era la razón por la que había ido allí. Improvisó un par de tonadillas de un par de grupos grunge que le gustaban, haciendo aspavientos con los brazos y poniendo el gesto contraído de un guerrero furioso. Y esperó el veredicto, con la mano en el frío metal del arma, escondida en la parte trasera de su pantalón. Su padre, militar, la guardaba en su mesilla de noche, y de allí la cogió.

-“Eres la primera persona que consigue conmoverme”.

Las palabras sonaron contra un fondo de espeso silencio que las subrayó notablemente. Bernardo notó un temblor en la mano que agarraba la pistola. Anonadado al principio, extasiado después, no pudo contener un torrente de lágrimas que afloraba a sus ojos. Un vendaval de extraños escalofríos gratificantes le invadió. Sus músculos se relajaron, sus pensamientos se concentraron en cada palabra de la frase oída, y la relación entre todas ellas, y el significado total, y cada significado parcial.....”la primera persona”.....”conmoverme”....ERES.......Él, Bernardo, ERA, en ese momento ERA, todo el pasado de frustraciones se había esfumado. Él cantaba bien.

Pero entonces Risto continuó:

-“Si, es cierto, eres el primero que me inspira verdadera lástima”.

La mano de Bernardo se crispó fuertemente sobre la empuñadura.

-“He visto toda clase de espectáculos patéticos, pero el tuyo los supera en patetismo, con diferencia”.

Aquello fue la puntilla. Bernardo sacó el arma de su escondite, entre el pantalón y la camisa, y apuntó a Risto.

-“Hijoputa, eso es lo más desagradable que me han dicho nunca”.

Risto dio un respingo, con cara de alarma, se puso repentinamente pálido y sus ojos se abrieron tanto que se podían ver más grandes a través de los oscuros cristales de sus gafas.

-“Pero chaval, ¿qué haces?....¿pero tú estás chalao?”, musitó, con voz temblorosa.

Todo se volvió oscuro alrededor de esa escena, no había nadie ni nada más allá del objetivo, un Risto asustado, humillado, vencido. Era el momento de la venganza. La verdad iba a ser acallada. La voz dejaría de sonar en su cabeza. Había salido de ella y tomado forma humana, y ahora iba a irse a la tumba con ese cuerpo.

“clic, clic”.

El cargador estaba vacío. ¿Es que las armas las descargaba el diablo?. Aquella mañana la había revisado escrupulosamente y sabía disparar, ya había hecho prácticas de tiro con su padre en el campo. Pero no salió ninguna bala del cañón. Un imbécil, que querría pasar por héroe, le agarró el brazo y se lo torció sobre la espalda. En pocos segundos estaba en el suelo, reducido.

Un fragmento de canción de los Héroes del Silencio, uno de sus grupos favoritos, le venía a la cabeza: “las pistolas de Warhol sin munición....”.

Sus tres segundos de fama, de notoriedad, habían pasado. Y no había logrado matar al mensajero de las malas noticias.

La policía encontró, en el registro domiciliario decretado por el juez, las balas de la pistola envueltas en un papel de periódico, sobre su cama. En él había una entrevista a Risto en la que este decía: “me critican por las formas, ¡pero no por el contenido!”.

El Cuadro

miércoles, abril 09, 2008

De vuelta a la Ilustración, de vuelta a la Incorrección



No sé en cuantas incongruencias y contradicciones incurriré al hacer esto, pero en un contexto diferente creo que quedaran todas plenamente justificadas, si no anuladas, al menos a la luz de mi escaso conocimiento y entendimiento. Vuelvo a la Nueva Ilustración Evolucionista, y lo hago a un tiempo, sin que ello signifique redundancia alguna, a políticamente incorrecto. Memetic Warrior ha dividido en dos su obra internáutica y me ha invitado a participar en ello. Por un lado estará la incorrección y el desenfadado análisis sobre política, ciencia, sociedad, religión y demás cuestiones del estilo, y por otro la reflexión sobre la naturaleza humana y la naturaleza en general, poniendo énfasis en nuestros orígenes evolutivos y en nuestra cognición y nuestra conducta. Ijon Tichy participará, con su habitual corrección, en la parte incorrecta del tinglado, dado que de la otra prefiere leer a escribir. Claro que lo hará cuando vuelva de unas laaaaaaaaargas vacaciones que se ha tomado del mundanal ruido.

Este blog no cerrará. Tampoco será un receptáculo vacío para los post de los otros blogs. De hecho no volveré a escribir un post en distintos blogs. Si algo cae en la Nueva Ilustración o en Políticamente Incorrecto no aparecerá en Lidiando con la Fatalidad, y a la inversa. Excepción a esta norma que acabo de sentar es el último post sobre la Thatcher, con el que inauguro mi nueva andadura por las incorrecciones, que ya publiqué aquí.

De todas formas sí puedo decir que aquí me orientaré más hacia lo personal y fantasioso, y, -que me disculpan los amantes de la neurociencia y de la antigüedad clásica esta burda manera de decirlo- tendré el cerebro derecho por aquí y el izquierdo por allá, a Dionisos bailando frenéticamente en este lugar y a Apolo razonando en el otro.

Seguiremos informando, si es que hay algo que informar. Saludos a tod@s.

martes, abril 08, 2008

La Thatcher española


Aguirre es muy sutil. Y guarda los tiempos. Su capacidad de autocontención es proverbial. Es además capaz de soltar una bofetada sin levantar la mano. Y tiene mucha habilidad para poner de manifiesto las contradicciones, debilidades y ambiciones de sus oponentes de dentro y de fuera del partido.

A diferencia de Margaret, esa Señora inglesa, no es química, ni sufrida ama de casa a la vez que política. Pero comparte con ella esa fría determinación sólidamente cimentada en una perspectiva liberal al mirar las cosas.

Ayer se postulaba como presidenta del partido, sin hacerlo. Una vez más hablaba en el momento preciso, y no decía lo que estaba diciendo. “Si me presento Rajoy será el primero en saberlo”, apunta. Los medios captan la escena en la que Esperanza manda este mensaje y el otro de fondo con rostro opaco. La comidilla está servida. Todo el mundo habla de ello, todos comentan, y Espe toma la temperatura ambiente y saca conclusiones: “¿me presento o no?”.

Desde luego si el PP necesita una renovación esta no consiste en poner a Soraya a pelear torpemente por el centro. Caras nuevas no significa caras jóvenes, y menos jóvenes inexpertos. Los avezados socialistas merecen un rival de más enjundia y más buenas malas artes. Para el centro, además, ya tenemos a Gallardón, si esa fuere la opción elegida. Aguirre no sólo es la alternativa más liberal en un PP socialdemócrata, sino que, de llegar a liderar el partido, renovaría su cúpula, llevando consigo al equipo que ahora tiene en la Comunidad de Madrid, gente de gran valía y sobrada competencia como Lamela o Granados.

Estaremos atentos a lo que suceda. Quizás nos vayamos enterando sin enterarnos. La aguerrida Aguirre tiene esas cosas.

Cuadro posmoderno

El viejo profesor de latín iba paseando por la calle y observando distraídamente a los demás transeúntes. Lo que veía pasaba por el filtro clasicista de su mente amante de la antigüedad grecorromana, y la vulgaridad observada contrastaba notoriamente con la aristocrática belleza de los modelos heroicos, tantas veces estudiados.

Un par de chicas hablaban una jerga llena de tacos y de palabras horteras. Hablaban como rameras. ¿Qué fue de la oratoria?. Ni siquiera los representantes políticos eran capaces de articular un discurso medianamente sugestivo o interesante.

Absorto como estaba en meditaciones metafísicas sobre el orden del cosmos y la ética perfecta, tardó en darse cuenta de lo que le estaba pasando. Un joven con cara de loco furioso, sin duda drogado, le había golpeado sin venir a cuento. Un poco más atrás había otro riendo histéricamente y jaleándole mientras apuntaba la escena de la agresión con uno de esos inmundos aparatejos de la modernidad decadente, del medioevo tecnológico.

“¿Lo estás grabando?” –dijo el agresor girando la cabeza a su amigo- “grábalo todo”. El Profesor jubilado Antonio Perales cayó al suelo, golpeándose la cabeza contra la puerta de un portal. Poco tiempo después moría en el hospital.

Conversación de dos adolescentes, en el colegio, al día siguiente:

-“Joer Manu, la que hemos liado”.

-“Tú a callar y a olvidar, macho. Seguro que no nos pillan”.

-“¿pero y la grabación?...¿qué hago, la borro?...”.

-“jajajajaa, ni de coña, tronco, esa guárdala, que es la ostia”.

lunes, abril 07, 2008

Y seguimos opositando....

Yo siempre fui reacio a competir. Una oposición constituye un claro ejemplo de juego de suma cero, esto es, de competición total. Ahora que estoy embarcado en una, casi por casualidad, aprecio la silenciosa violencia de las selecciones. La Administración Pública elige a sus miembros, al menos en teoría, de acuerdo con los principios de mérito y capacidad. Sin entrar en los casos en que, abierta o disimuladamente, se dan puestos a quien no ha hecho los méritos ni tiene las capacidades supuestos para ello, hay motivo para dudar seriamente de que un conjunto de pruebas diseñadas para desafiar la memoria y la rapidez de respuesta de los candidatos puedan dirimir la valía profesional, y humana (que también importa, en un trabajo, y mucho), de los mismos. En general el sistema del Estado es el de la lucha y el acomodo. Muchos pugnan fieramente por un pedazo del pastel arrancado de las manos de los contribuyentes. La mayoría queda fuera con sus sueños rotos y un fracaso más que sumar a una larga lista. Unos pocos acceden al privilegio. Cuando veo a esos funcionarios de justicia con pinta de vagos y descarados, montando un pollo de aquí te espero porque sus sueldos son un poquito más bajos que los de otros de “igual categoría”, pienso en lo fácil que es dormirse en los laureles. Basta que te den la sopa boba por el resto de tus días para que pierdas la perspectiva de la necesidad y empieces a demandar caras superfluidades, no valorando ya lo obtenido.

No digo esto porque esté derrotista. Y ello pese a que hoy he descubierto, con sorpresa (la verdad, no sé de qué me sorprendo), que la mayor parte de la gente que va a “pelear” conmigo (sin llegar a las manos) por un puesto de funcionario A en el Ayuntamiento de mi pueblo, lo es ya, en otros Ayuntamientos cercanos y lejanos, con las mismas o similares funciones.

La clara desventaja con la que parto me hace preguntarme si merece la pena.
Ay, contrincantes míos, lamento no poder desearos lo mejor. ¡Y recordad!...no os durmáis en los laures.

viernes, abril 04, 2008

Animal

Comedia


El hombre es el animal comediante. Y la mayor farsa de todas es la de ser uno mismo, la de ser “natural”.

Rutina


Me despierto. Me visto. Me aseo. Voy en coche, oyendo música. Trabajo. Tomo un café. Trabajo. Como. Miro brevemente internet. Trabajo. Cojo el coche, oigo música. Llego a casa. Estudio. Ceno. Estudio. Duermo.

Me despierto....