viernes, junio 16, 2006

Las fronteras sangrientas del Islam

Si uno recorre el globo y hace recuento de los conflictos en marcha, y de todos los que se han dado desde el final de la llamada guerra fría en esta tumultuosa humanidad nuestra (las guerras de las galaxias se las dejaremos a Lucas), se topa con un dato llamativo e inquietante: la mayor parte de las guerras tienen beligerantes musulmanes, que o bien pelean entre ellos o bien lo hacen contra otras civilizaciones.

Samuel P. Huntington lo pone de manifiesto en su "Choque de Civilizaciones". Habla, en esta obra, de los conflictos de línea de fractura, es decir, aquellos que se dan en los lugares geográficos donde se encuentran las civilizaciones, entre civilizaciones.

No habiendo recorrido el globo he optado por recorrer las páginas de este apasionante libro de realpolitik, y he viajado con la imaginación a los distintos escenarios descritos.

China, Rusia, EEUU y Europa, y el Islam se presentan como los principales protagonistas de un gran choque de culturas y, en definitiva, de modos de ver las cosas, y por tanto de hacerlas.
El paradigma de democracia liberal, de derechos humanos, de estado de derecho, imperio de la ley, economía de mercado, etc etc es presentado por Huntington como algo no universal que Occidente pretende universalizar, y contra lo que resisten culturas milenarias como la sínica o la musulmana.

Con independencia de que uno pueda estar más o menos de acuerdo con la idea de que el paradigma antedicho sea o deba ser algo universal, lo que es claro es que no es percibido como tal por muchos de los no occidentales (e incluso de los occidentales), y ello conduce inevitablemente a choques culturales.

Huntintong nos habla de conflictos macro y micro, siendo estos últimos los más concretos, los más reales, los más sangrientos, y donde el autor señala que los musulmanes llevan la delantera a todos los demás pueblos y culturas.

Bosnia, Chechenia, Sudán, Palestina, Cachemira, Líbano, Indonesia, Irak....tuvieron o tienen al menos a un bando musulmán. Están metidos en casi todos los fregados. Y ello por no hablar de terrorismo internacional, que es casi sinónimo de terrorismo islámico.

Los datos de Huntington son de finales del pasado milenio. Las cosas desde entonces no han cambiado mucho (el 11-S no hizo más que reforzar las tesis del autor, y quizá lo más destacable sea el giro antiliberal de sudamérica).

El Islam tiene, como el mismo dijo, fronteras sangrientas. El choque de civilizaciones es ahora el choque entre Occidente y el Islam. Y los chinos siguen trabajando como chinos y creciendo, haciendo más grande al gigante, y preparándose para tomar el relevo del mundo musulmán cuando este caiga extenuado. Mientras tanto suministran armamento a los países islámicos, reforzando el eje China-Pakistán-Irán.