
"Si mantienes la calma cuando todos pierden la cabeza, sin duda es que no has captado la gravedad del problema".
martes, septiembre 18, 2007
miércoles, septiembre 12, 2007
martes, septiembre 11, 2007
Olvidos
No recuerdo cuando, ni dónde, ni en qué circunstancias lo escuché. Sé que fueron más de dos veces, pues ningún tema se me graba tan rápido con tanta fidelidad. Iba escuchando uno a uno y sorprendiéndome de lo bien que los conocía. Podía anticipar la siguiente nota de cada estrofa, sabía algunas frases de las que el cantante soltaba en un inglés californiano. No entendía porqué había olvidado toda mi relación histórica con el disco y mantenía en cambio tan bien la memoria de su música. Según avanzaba el coche hacia mi lugar de trabajo me iba despertando, en parte por lo extraño de la situación. Si me ponía a pensar en cualquiera de mis discos, presentes o pasados, podía recordar al menos un retazo de ocasión en el que los hubiera escuchado. By the way, de Red Hot Chili Peppers, se convirtió anteayer por la mañana en ese gran desconocido que nos es enteramente familiar.No hace mucho tiempo que fui a la comunión de mi sobrina. En la celebración del hotel tomé algunas cervezas de más. Supongo que esa sería la causa de que perdiese parte de la memoria de aquella tarde. Lo asombroso fue cuando me puse a analizar lo que recordaba: de la gente que había conocido por primera vez solamente recordaba los rostros masculinos. Un viejo pintor de barba cana y mirada aguda con una sombra de mujer a su lado. Un político alto y fornido de rostro afable y otra sombra de mujer a su lado. Y la guapa mujer del dentista, al que ya conocía, sobre todo profesionalmente, cuyo rostro estaba vacío, era un borrón, una mancha. ¿Por qué había olvidado solamente los rostros femeninos, incluido el de esa guapa mujer que me llamó la atención –esto sí lo recuerdo- por su belleza?.
Nuestra biografía se asienta sobre nuestra memoria. Cuando percibimos lagunas tan extrañas dudamos necesariamente de nosotros mismos. Es preferible un recuerdo falso o distorsionado a ese vacío monstruoso que nos arrebata nuestra alma.
miércoles, septiembre 05, 2007
Amor y sexo

En un estudio científico se sometió a algunos hombres a un juego perverso. Debían cruzar un puente elevado y sumamente inestable para llegar a una psicóloga joven y atractiva que les daba a rellenar un test. Una vez rellenado el cuestionario recibían de la chica una propuesta no especialmente atrevida pero sí sugerente: para cualquier duda que tuvieran podían llamarla por teléfono. Muchos llamaron.
Como todo experimento científico con mentes humanas calenturientas requiere, se utilizó un grupo de control. Este estaba compuesto por otro grupo de hombres que atravesó un puente sólido a baja altura para realizar la misma entrevista. El porcentaje de hombres que llamó a la psicóloga tras realizar el test fue en este caso significativamente más bajo.
El resultado de este experimento peculiar parece indicar que el estrés aumenta la excitación sexual, al menos en el corto plazo.
Amor es a quien conoces, decía Billy Corgan, y Unamuno llamaba a su esposa “mi costumbre”. Los seres humanos tenemos esa natural forma de narcisismo consistente en sentir afectos positivos por lo que se nos parece. Así nos pasa con los animales, que cuanto más parecidos son a nosotros más cariño nos despiertan, y con nuestros congéneres, cuya pertenencia al endogrupo o al exogrupo los hace más o menos agradables, más o menos tranquilizadores.
Pero el amor, entendido como un afecto tierno y duradero, está en contradicción, paradójicamente, con el enamoramiento sexual. En el sexo buscamos más la diferencia, no tanto el parecido, la exogamia y no la endogamia. Y esto es debido a la excitación que despierta la novedad, sorprendentemente relacionada con el miedo y con los mecanismos neurológicos y hormonales que lo suscitan.
Si nos atenemos al planteamiento hecho por el neuropsicólogo Elkhonon Goldberg sobre la especialización de los hemisferios del cerebro, tendríamos que asociar al hemisferio derecho con la novedad y al izquierdo con la costumbre, con los procesos que se han convertido en rutinas inconscientes, denominados por este autor como patrones. Así el hemisferio derecho estaría relacionado con la excitación sexual en mayor medida que el izquierdo, y este último en el amor en mayor medida que el derecho. Esto debiera estudiarse experimentalmente, con RMf.
Otro aspecto relevante es el de la polaridad emocional de los hemisferios. Se ha establecido claramente –se aprecia a través de las emociones de quienes sufren apoplejías- que el hemisferio derecho es emocionalmente negativo y el izquierdo positivo. Esto es coherente con los papeles respectivos de lidiar con la novedad o con los patrones establecidos, puesto que lo primero genera incertidumbre, excitación y sus malestares asociados, mientras que lo segundo genera seguridad.
¿Por qué existen la infidelidad o el masoquismo y otras “aberraciones”?: despiertan moderados niveles de estrés que aumentan la excitación.
Una de las preguntas que podrían quedar respondidas con este planteamiento es por qué excitan tanto a los hombres las escenas lésbicas. Esta mañana precisamente veía en la televisión unas escenas de Hospital Central en la que dos actrices se morreaban. Este tipo de escenas excitan mucho a los hombres porque representan una negación a sus pretensiones. Las mujeres se enlazan entre ellas y de alguna forma comunican al hombre que el está fuera, que es irrelevante. Esto hace que el hombre se sienta atacado, en cierto sentido, apartado y humillado, y le excita, como a los probandos del puente elevado. Al llegar al otro lado está dispuesto a todo.
Una mujer mala, una femme fatale, debe su atractivo también a esto. Hace que el hombre se excite incesantemente con sus perversidades. Quizá no haga que su pareja (habitual o transitoria) se sienta cómoda y segura, y experimente afectos tiernos hacia ella, pero lo que si logra es mantener ese enamoramiento sexual, ese permanente estado de excitación salvaje.
También podríamos explicar, con este modelo, el cambio que se da en el tiempo en las parejas en cuanto a deseo sexual y afectos tiernos, como una consolidación en el cerebro de un patrón. Primero el elemental del esquema corporal y el rostro de la pareja deseada/amada, que se van convirtiendo poco a poco de algo inefable en algo perfectamente definido. Y luego en lo referente a conductas, costumbres, maneras de ser, personalidad, cada vez más predecibles, cada vez menos novedosas y excitantes, pero más conocidas y confortantes.
Como todo experimento científico con mentes humanas calenturientas requiere, se utilizó un grupo de control. Este estaba compuesto por otro grupo de hombres que atravesó un puente sólido a baja altura para realizar la misma entrevista. El porcentaje de hombres que llamó a la psicóloga tras realizar el test fue en este caso significativamente más bajo.
El resultado de este experimento peculiar parece indicar que el estrés aumenta la excitación sexual, al menos en el corto plazo.
Amor es a quien conoces, decía Billy Corgan, y Unamuno llamaba a su esposa “mi costumbre”. Los seres humanos tenemos esa natural forma de narcisismo consistente en sentir afectos positivos por lo que se nos parece. Así nos pasa con los animales, que cuanto más parecidos son a nosotros más cariño nos despiertan, y con nuestros congéneres, cuya pertenencia al endogrupo o al exogrupo los hace más o menos agradables, más o menos tranquilizadores.
Pero el amor, entendido como un afecto tierno y duradero, está en contradicción, paradójicamente, con el enamoramiento sexual. En el sexo buscamos más la diferencia, no tanto el parecido, la exogamia y no la endogamia. Y esto es debido a la excitación que despierta la novedad, sorprendentemente relacionada con el miedo y con los mecanismos neurológicos y hormonales que lo suscitan.
Si nos atenemos al planteamiento hecho por el neuropsicólogo Elkhonon Goldberg sobre la especialización de los hemisferios del cerebro, tendríamos que asociar al hemisferio derecho con la novedad y al izquierdo con la costumbre, con los procesos que se han convertido en rutinas inconscientes, denominados por este autor como patrones. Así el hemisferio derecho estaría relacionado con la excitación sexual en mayor medida que el izquierdo, y este último en el amor en mayor medida que el derecho. Esto debiera estudiarse experimentalmente, con RMf.
Otro aspecto relevante es el de la polaridad emocional de los hemisferios. Se ha establecido claramente –se aprecia a través de las emociones de quienes sufren apoplejías- que el hemisferio derecho es emocionalmente negativo y el izquierdo positivo. Esto es coherente con los papeles respectivos de lidiar con la novedad o con los patrones establecidos, puesto que lo primero genera incertidumbre, excitación y sus malestares asociados, mientras que lo segundo genera seguridad.
¿Por qué existen la infidelidad o el masoquismo y otras “aberraciones”?: despiertan moderados niveles de estrés que aumentan la excitación.
Una de las preguntas que podrían quedar respondidas con este planteamiento es por qué excitan tanto a los hombres las escenas lésbicas. Esta mañana precisamente veía en la televisión unas escenas de Hospital Central en la que dos actrices se morreaban. Este tipo de escenas excitan mucho a los hombres porque representan una negación a sus pretensiones. Las mujeres se enlazan entre ellas y de alguna forma comunican al hombre que el está fuera, que es irrelevante. Esto hace que el hombre se sienta atacado, en cierto sentido, apartado y humillado, y le excita, como a los probandos del puente elevado. Al llegar al otro lado está dispuesto a todo.
Una mujer mala, una femme fatale, debe su atractivo también a esto. Hace que el hombre se excite incesantemente con sus perversidades. Quizá no haga que su pareja (habitual o transitoria) se sienta cómoda y segura, y experimente afectos tiernos hacia ella, pero lo que si logra es mantener ese enamoramiento sexual, ese permanente estado de excitación salvaje.
También podríamos explicar, con este modelo, el cambio que se da en el tiempo en las parejas en cuanto a deseo sexual y afectos tiernos, como una consolidación en el cerebro de un patrón. Primero el elemental del esquema corporal y el rostro de la pareja deseada/amada, que se van convirtiendo poco a poco de algo inefable en algo perfectamente definido. Y luego en lo referente a conductas, costumbres, maneras de ser, personalidad, cada vez más predecibles, cada vez menos novedosas y excitantes, pero más conocidas y confortantes.
lunes, septiembre 03, 2007
Autoretrato y meme
Recibo un meme de una gran persona, excepcionalmente dotada para la literatura y me dispongo a realizarlo sin esperanza de hacer algo bueno.
Consiste el meme en realizar un autorretrato en verso, forma libre, y enviárselo a tantas personas como guste, siendo el mínimo tres, indicando quién se lo envía. Si no lo hace usted, será de ahora en adelante considerado poco menos que un Dan Brown. Y copie esto íntregro.
Ahí va mi nada poética improvisación:
Poesía, poesía eres tú,
Así que mira al espejo
Y trata de ver a otro
Desde ese yo
Que no se sabe
Mis miserias son vanguardia de futuro
Espejismos de pena y dolor
Haciendo tangente en la nada perfectamente esférica
Del infinito eterno
La muerte es lo único que no muere
En este mundo de cambios
La realidad de seres y objetos
Es consustancial a nuestro ser
Y aquí estoy, flotando en el vacío
Inmerso en la corriente turbulenta del tiempo
En el flujo circular de la cibernética madre
Pordiosero del verbo
Dios del vicio hecho virtud
De la debilidad hecha fuerza
Nada emancipada
Gritando libertad
Ecce Homo,
Con mi cruz como mirilla
Carpe diem,
Viendo como se escurre la fina arena
Entre mis manos
Allea Iacta est,
O del inconveniente de haber nacido.
Tópicos y más tópicos....
¿Cómo podría hablar de mi mismo
-sin hablar de todos?.
¿Quién me devuelve la mirada desde el espejo?.
¿Tendrán a bien el continuar este meme las personas que a continuación menciono?:
-El ilustre Juan Pablo.
-La ilustre Mavi.
-El ilustre Lebeche.
-El ilustre Carlos.
-La ilustre Peggy.
-La ilustre Pietra.
Consiste el meme en realizar un autorretrato en verso, forma libre, y enviárselo a tantas personas como guste, siendo el mínimo tres, indicando quién se lo envía. Si no lo hace usted, será de ahora en adelante considerado poco menos que un Dan Brown. Y copie esto íntregro.
Ahí va mi nada poética improvisación:
Poesía, poesía eres tú,
Así que mira al espejo
Y trata de ver a otro
Desde ese yo
Que no se sabe
Mis miserias son vanguardia de futuro
Espejismos de pena y dolor
Haciendo tangente en la nada perfectamente esférica
Del infinito eterno
La muerte es lo único que no muere
En este mundo de cambios
La realidad de seres y objetos
Es consustancial a nuestro ser
Y aquí estoy, flotando en el vacío
Inmerso en la corriente turbulenta del tiempo
En el flujo circular de la cibernética madre
Pordiosero del verbo
Dios del vicio hecho virtud
De la debilidad hecha fuerza
Nada emancipada
Gritando libertad
Ecce Homo,
Con mi cruz como mirilla
Carpe diem,
Viendo como se escurre la fina arena
Entre mis manos
Allea Iacta est,
O del inconveniente de haber nacido.
Tópicos y más tópicos....
¿Cómo podría hablar de mi mismo
-sin hablar de todos?.
¿Quién me devuelve la mirada desde el espejo?.
¿Tendrán a bien el continuar este meme las personas que a continuación menciono?:
-El ilustre Juan Pablo.
-La ilustre Mavi.
-El ilustre Lebeche.
-El ilustre Carlos.
-La ilustre Peggy.
-La ilustre Pietra.
Como sé que muchos de ustedes son más bien ácratas y no especialmente entusiastas de los memes, dejo a su elección la forma de dar respuesta a este pequeño desafío.
jueves, agosto 30, 2007
La duda ofende
-"¿Crees que M* habrá meditado algo sobre el asunto?".
-"No, lo tiene claro desde el principio. En cerebro tan pequeño no puede caber ninguna duda".
martes, agosto 28, 2007
Una simple avispa

Ayer por la mañana fui al tinte a recoger unos trajes. La vuelta al trabajo tiene esas cosas. Tenían la entrada abierta de par en par, acaso para refrescarse, con el infernal calor que hacía. Acompañándome en la entrada vinieron dos avispas y yo hice ademán de aplastar a una de ellas que se me puso a tiro de zapatazo.
“Mejor no lo hagas” –me aconsejó la mujer de la tienda. “Te puede picar”.
Estaba yo un poco sensible con esos autómatas despiadados producidos por selección natural tras ver el día anterior la película Open Water. En ella una pareja americana acosada por el estrés vital y laboral, deseando darse un respiro y buscar un reencuentro con el amor y el ocio, decidió irse a bucear al Caribe. Iban en un barco con otros muchos turistas dispuestos a bucear en mar abierto. Por un error en las cuentas de los buceadores y un pequeño retraso de la pareja en salir del agua, el barco marchó de vuelta a puerto sin ellos. La película nos muestra la agonía y muerte de los dos tortolitos en unas aguas infestadas de tiburones. No había ningún sentido en ello, ninguna finalidad, ninguna moral. Solamente eran carnaza para tiburones a consecuencia de los números, de los números de un error de cálculo y de los números del tiempo del reloj. Primero unas medusas les picaron, después los tiburones les dieron un mordisquito de cata. Al final fueron el banquete de unos cuantos escualos.
La avispa no mata, me dije, y salí de la tintorería a seguir con mi vida y con otras cosillas.
Por la tarde salimos mi familia y yo de casa a un parquecito que está justo al lado, y nos instalamos en plan domingueros de pic nic para celebrar con algunos amigos de nuestra urbanización el cumpleaños de mi mujer. Teníamos una mesita plegable con viandas encima y vino una avispa a rondarlas.
-“Cariño, ¿y el matamoscas?!.
-“En casa. Si lo quieres sube a por él”.
Bajé con él dispuesto a fulminar a la maldita avispa. M e dirigía a la mesa, matabichos en mano, y un nene pequeñajo amigo de mi nene pequeñajo se interpuso porque quería mi arma de juguete. Se salió con la suya y me lo quitó. Poco después la avispa se había marchado y me olvidé de ella.
Volví a pensar en Open Water. ¡Qué horror!....¡Qué muerte más absurda!. La película estaba basada en hechos reales, así que fuera como fuere aquella pareja de americanos fue abandonada en aguas profundas, muy lejos de tierra, y murió en medio de la desesperación y el sufrimiento. Recordé al tiburón que había sido capturado en las costas de Tarragona. Aquello provocó un gran revuelo, pero solamente era uno y estaba muy enfermo y desorientado, según dijeron los biólogos que le trataron después en un acuario, tratando en vano de salvar su vida.
Unos amigos se retrasaban para tomar la tarta. Finalmente vinieron con sus trillizos. Les habían retenido en la piscina porque había fallecido una mujer repentinamente. Al parecer le había picado una avispa en el pecho al salir del agua, provocándole un shock anafiláctico que la mató en el acto.
¡Joder con la puta avispa!.....
Aquello me dejó tocado. No podía dejar de pensar en la mujer, una argentina de mi urbanización a la que conocía de vista. Cuando despertó por la mañana no habría podido imaginar que por la noche ya no estaría viva.
Y esa noche, vedada ya para mi vecina, mi mujer y yo nos pusimos a ver CSI Las Vegas. Repusieron un capítulo de hace tiempo sobre el miembro de un jurado que cae muerto sospechosamente tras alargar la deliberación impertinentemente. Los otros miembros del jurado tenían razones de sobra para quitarlo de enmedio. El fallecido era alérgico a muchas cosas, por lo que se sospechó que pudieran haberle envenenado con algún producto alimenticio que no pudiera tomar. Pero al final los CSI descubren al verdadero asesino, tirado al lado de una mesa. La abeja picó al hombre en el cuello provocándole un shock anafiláctico.
“Mejor no lo hagas” –me aconsejó la mujer de la tienda. “Te puede picar”.
Estaba yo un poco sensible con esos autómatas despiadados producidos por selección natural tras ver el día anterior la película Open Water. En ella una pareja americana acosada por el estrés vital y laboral, deseando darse un respiro y buscar un reencuentro con el amor y el ocio, decidió irse a bucear al Caribe. Iban en un barco con otros muchos turistas dispuestos a bucear en mar abierto. Por un error en las cuentas de los buceadores y un pequeño retraso de la pareja en salir del agua, el barco marchó de vuelta a puerto sin ellos. La película nos muestra la agonía y muerte de los dos tortolitos en unas aguas infestadas de tiburones. No había ningún sentido en ello, ninguna finalidad, ninguna moral. Solamente eran carnaza para tiburones a consecuencia de los números, de los números de un error de cálculo y de los números del tiempo del reloj. Primero unas medusas les picaron, después los tiburones les dieron un mordisquito de cata. Al final fueron el banquete de unos cuantos escualos.
La avispa no mata, me dije, y salí de la tintorería a seguir con mi vida y con otras cosillas.
Por la tarde salimos mi familia y yo de casa a un parquecito que está justo al lado, y nos instalamos en plan domingueros de pic nic para celebrar con algunos amigos de nuestra urbanización el cumpleaños de mi mujer. Teníamos una mesita plegable con viandas encima y vino una avispa a rondarlas.
-“Cariño, ¿y el matamoscas?!.
-“En casa. Si lo quieres sube a por él”.
Bajé con él dispuesto a fulminar a la maldita avispa. M e dirigía a la mesa, matabichos en mano, y un nene pequeñajo amigo de mi nene pequeñajo se interpuso porque quería mi arma de juguete. Se salió con la suya y me lo quitó. Poco después la avispa se había marchado y me olvidé de ella.
Volví a pensar en Open Water. ¡Qué horror!....¡Qué muerte más absurda!. La película estaba basada en hechos reales, así que fuera como fuere aquella pareja de americanos fue abandonada en aguas profundas, muy lejos de tierra, y murió en medio de la desesperación y el sufrimiento. Recordé al tiburón que había sido capturado en las costas de Tarragona. Aquello provocó un gran revuelo, pero solamente era uno y estaba muy enfermo y desorientado, según dijeron los biólogos que le trataron después en un acuario, tratando en vano de salvar su vida.
Unos amigos se retrasaban para tomar la tarta. Finalmente vinieron con sus trillizos. Les habían retenido en la piscina porque había fallecido una mujer repentinamente. Al parecer le había picado una avispa en el pecho al salir del agua, provocándole un shock anafiláctico que la mató en el acto.
¡Joder con la puta avispa!.....
Aquello me dejó tocado. No podía dejar de pensar en la mujer, una argentina de mi urbanización a la que conocía de vista. Cuando despertó por la mañana no habría podido imaginar que por la noche ya no estaría viva.
Y esa noche, vedada ya para mi vecina, mi mujer y yo nos pusimos a ver CSI Las Vegas. Repusieron un capítulo de hace tiempo sobre el miembro de un jurado que cae muerto sospechosamente tras alargar la deliberación impertinentemente. Los otros miembros del jurado tenían razones de sobra para quitarlo de enmedio. El fallecido era alérgico a muchas cosas, por lo que se sospechó que pudieran haberle envenenado con algún producto alimenticio que no pudiera tomar. Pero al final los CSI descubren al verdadero asesino, tirado al lado de una mesa. La abeja picó al hombre en el cuello provocándole un shock anafiláctico.
lunes, agosto 27, 2007
¡Qúe barba(ridad)!

Espero disculpen si estoy un poco obtuso, pero acabo de volver de vacaciones, o, como dije al despedirme, de vacas “locas” (o mejor sería de decir “tontas”). ¿O es que no sabían que las personas daban resultados más bajos en los test de inteligencia después de unas vacaciones?. Así es.
Y así, a lo tonto a lo tonto, la primera tontería de la que se me ocurre hablar es de la barba. Espero que ningún imberbe lo tome a mal, pero es que le he leído a Guy Brown que un científico publicó anónimamente en la revista Nature una interesante observación acerca de este atributo y adorno masculino. Parece ser que la actividad sexual, así como la anticipación mental de la misma, provocan una descarga de testosterona en el hombre (bueno, y en la mujer, aunque parezca increíble, pero este es otro asunto). Esto conlleva entre los machos el crecimiento del vello facial, es decir, de la barba.
¿Y qué pasa entonces?. Nada, simplemente que la barba crece más rápido, con cambios que podrían detectarse, en hombres que se afeitan a diario, de un día para otro. Así las mujeres de esos hombres podrían saber por los pelos de la cara de estos si el día anterior la reunión fue de negocios o de otra índole. ¿Entienden ahora que el autor del artículo de Nature lo publicara anónimamente?. ¡Que golfete!.
De todas formas esto no vale para las pajas, onanistas. Sí, pervertidillos por imperativo biológico, a vosotros no se os nota en el careto. Le leí a Eibl Eibesfeldt que había estudios que corroboraban que después de una masturbación no había tal oleada de la hormona masculina. Así que el chiste de los granos de la barba, de la barba, de la barba-ridad de pajas no tiene mucho sentido, fuera del sinsentido que le da sentido para hacer reír.
Y así, a lo tonto a lo tonto, la primera tontería de la que se me ocurre hablar es de la barba. Espero que ningún imberbe lo tome a mal, pero es que le he leído a Guy Brown que un científico publicó anónimamente en la revista Nature una interesante observación acerca de este atributo y adorno masculino. Parece ser que la actividad sexual, así como la anticipación mental de la misma, provocan una descarga de testosterona en el hombre (bueno, y en la mujer, aunque parezca increíble, pero este es otro asunto). Esto conlleva entre los machos el crecimiento del vello facial, es decir, de la barba.
¿Y qué pasa entonces?. Nada, simplemente que la barba crece más rápido, con cambios que podrían detectarse, en hombres que se afeitan a diario, de un día para otro. Así las mujeres de esos hombres podrían saber por los pelos de la cara de estos si el día anterior la reunión fue de negocios o de otra índole. ¿Entienden ahora que el autor del artículo de Nature lo publicara anónimamente?. ¡Que golfete!.
De todas formas esto no vale para las pajas, onanistas. Sí, pervertidillos por imperativo biológico, a vosotros no se os nota en el careto. Le leí a Eibl Eibesfeldt que había estudios que corroboraban que después de una masturbación no había tal oleada de la hormona masculina. Así que el chiste de los granos de la barba, de la barba, de la barba-ridad de pajas no tiene mucho sentido, fuera del sinsentido que le da sentido para hacer reír.
La gorra

Dejé a mi nene en aquel lugar lleno de otros nenes y nenas en caótica armonía. Era un recinto cerrado y asfaltado en el que hacían el loco en bicicleta, patinete o subidos a algún otro trasto con ruedas. Mi niño llevaba su gorra de colores con el escudo del equipo de fútbol de su abuelo (a mi el fútbol me la pela, se la regaló el abuelo).
Soy un poco borracho, lo confieso. No creí que fuera a pasar nada, realmente, y, de hecho, nada grave ocurrió, no al menos en mi ausencia. Estaría unas 2 horas fuera, tomando cervezas. El sol se sumergía en su ocaso y los niños se iban yendo. Cuando llegué estaban solo el mío, con su triciclo, y uno mayor en patín, con esos pendientes y ese pelo largo en la nuca, distintivos de horterez. El macarrilla llevaba la gorra de mi hijo. Se la pedí amablemente, pero el niño hizo caso omiso.
-“Niño, haz el favor de darme ya la gorra”.
-“No, es mía”.
Así estaríamos unos minutos hasta que al final me cansé y se la quité violentamente. El niño se enrabietó y fue contra mí, pero le di un manotazo y cayó de espaldas al suelo.
Ya estaba yo a punto de cruzar el umbral de la valla con mi hijo cuando apareció aquel policía impertinente.
-“Perdone, caballero, pero creo que tenemos un pequeño problema”.
Traté en vano de explicarle la situación a aquel descerebrado de uniforme. No hubo manera. Finalmente cogió la gorra de la misma cabeza de mi hijo para ponerla de nuevo en la del bribón aquel, que sonreía como un malhechor que se sale con la suya. Le tomó de la mano y se lo llevó hacia la puerta, dándome la espalda con prepotencia. Aquello era demasiado. Un puñetero imbécil se creía con derecho para intervenir en un asunto que no le concernía simplemente por tener el poder de coacción otorgado por el Estado. Cogí el triciclo de mi hijo y lo alcé muy alto. Con todas mis fuerzas lo hice caer sobre su cabeza. Sonó un golpe seco. ¡Crack!. El poli se derrumbó sobre el frío suelo. Un río de sangre brotó de su cabeza abierta e inundó el área circundante mientras su flácida mano aún agarraba la del niño ladrón, que miraba con un miedo catatónico hacia mi.
-“Y ahora dame la gorra pedazo hijo de perra!!!”.
El golfo obedeció, pero no podía dejar testigos. Cogí su pequeño cuello y le estrangulé. Pensé que sería más rápido, pero la cosa me llevó al menos un minuto. Tardaba en expirar, el enano.
Mi hijo estaba mudo y con la mirada perdida. Creo que no entendía nada de esa escena. Sabiendo que tenía menos de 3 años no me preocupé demasiado, lo olvidaría.
Antes de que alguien nos viera lo mejor era marcharse. Me percaté de que la gorra estaba en el suelo, pegada a la valla. ¿Qué hacía ahí, no la había cogido ya?. Mi mano derecha la sujetaba. Pero estaba ahí, en la valla. Estaba en mi mano y en la valla. Había dos cadáveres sobre el suelo de cemento, un policía y un niño, y dos gorras idénticas, una en mi mano y otra en la valla. Tardé unos segundos en comprender la situación…..lo mejor era marcharse antes de que nadie nos viera. Mi hijo lo olvidaría, sí, lo olvidaría…..tenía menos de tres años, joder.
Soy un poco borracho, lo confieso. No creí que fuera a pasar nada, realmente, y, de hecho, nada grave ocurrió, no al menos en mi ausencia. Estaría unas 2 horas fuera, tomando cervezas. El sol se sumergía en su ocaso y los niños se iban yendo. Cuando llegué estaban solo el mío, con su triciclo, y uno mayor en patín, con esos pendientes y ese pelo largo en la nuca, distintivos de horterez. El macarrilla llevaba la gorra de mi hijo. Se la pedí amablemente, pero el niño hizo caso omiso.
-“Niño, haz el favor de darme ya la gorra”.
-“No, es mía”.
Así estaríamos unos minutos hasta que al final me cansé y se la quité violentamente. El niño se enrabietó y fue contra mí, pero le di un manotazo y cayó de espaldas al suelo.
Ya estaba yo a punto de cruzar el umbral de la valla con mi hijo cuando apareció aquel policía impertinente.
-“Perdone, caballero, pero creo que tenemos un pequeño problema”.
Traté en vano de explicarle la situación a aquel descerebrado de uniforme. No hubo manera. Finalmente cogió la gorra de la misma cabeza de mi hijo para ponerla de nuevo en la del bribón aquel, que sonreía como un malhechor que se sale con la suya. Le tomó de la mano y se lo llevó hacia la puerta, dándome la espalda con prepotencia. Aquello era demasiado. Un puñetero imbécil se creía con derecho para intervenir en un asunto que no le concernía simplemente por tener el poder de coacción otorgado por el Estado. Cogí el triciclo de mi hijo y lo alcé muy alto. Con todas mis fuerzas lo hice caer sobre su cabeza. Sonó un golpe seco. ¡Crack!. El poli se derrumbó sobre el frío suelo. Un río de sangre brotó de su cabeza abierta e inundó el área circundante mientras su flácida mano aún agarraba la del niño ladrón, que miraba con un miedo catatónico hacia mi.
-“Y ahora dame la gorra pedazo hijo de perra!!!”.
El golfo obedeció, pero no podía dejar testigos. Cogí su pequeño cuello y le estrangulé. Pensé que sería más rápido, pero la cosa me llevó al menos un minuto. Tardaba en expirar, el enano.
Mi hijo estaba mudo y con la mirada perdida. Creo que no entendía nada de esa escena. Sabiendo que tenía menos de 3 años no me preocupé demasiado, lo olvidaría.
Antes de que alguien nos viera lo mejor era marcharse. Me percaté de que la gorra estaba en el suelo, pegada a la valla. ¿Qué hacía ahí, no la había cogido ya?. Mi mano derecha la sujetaba. Pero estaba ahí, en la valla. Estaba en mi mano y en la valla. Había dos cadáveres sobre el suelo de cemento, un policía y un niño, y dos gorras idénticas, una en mi mano y otra en la valla. Tardé unos segundos en comprender la situación…..lo mejor era marcharse antes de que nadie nos viera. Mi hijo lo olvidaría, sí, lo olvidaría…..tenía menos de tres años, joder.
martes, julio 24, 2007
Vacas locas

Comienzo mis vacaciones de blog hasta una fecha indefinida entre mediados de Agosto y mediados de Septiembre.
¡Que ustedes también lo pasen bien!....tan bien al menos como yo tengo pensado pasarlo.
Cualquier duda que tengan consulten con mi amiga la vaca, que está más cuerda que yo.
PD: ¡Ah, por cierto!....no me hago responsable de las vacaciones de otros participantes en esta web. que las tomarán cuando buenamente puedan/quieran.
lunes, julio 23, 2007
El Don ha muerto

Entre todos los panegíricos, ditirambos y hagiografías que estamos soportando estos días tras la muerte de Jesús Polanco (a) Jesús del Gran Poder, se ha escapado alguna nota discordante recordando sus orígenes franquistas o la maniobra mediante la cual defenestró al infeliz juez (Gómez de Liaño) que osó cruzarse en su camino.
No obstante, se echa en falta (salvo error u omisión) un episodio a mi juicio tremendamente significativo para comprender hasta que punto PRISA y el PSOE han sido durante muchos años un ente de poder indisolublemente unido (el famoso PRISOE) y quien era el que mandaba en tal ente.
Recordemos que la victoria electoral de Aznar en el 96 conllevó la derrota de González y la desaparición de éste de la escena política activa. El PSOE decidió dar ejemplo de democracia interna (eso dijeron) para elegir el sustituto, que no debía ser otro que aquél ya designado por la ejecutiva como candidato oficial, Joaquín Almunia. Pero hubo un candidato respondón, ¿alguien se acuerda? En efecto, José Borrell se presento a tales primarias y, fuera por meritos propios, fuera por demeritos de Almunia (demasiado asociado por las bases a los asuntillos aquéllos del robo y la corrupción generalizados y la cal viva como método justiciero), se alzó con la victoria.
Borrell fue oficialmente proclamado futuro candidato a presidente por el PSOE a regañadientes, pero, resulta que en 1.999, el diario El País (cuyo silencio había sido clamoroso ante los innumerables casos de corrupción felipista) comenzó a publicar noticias (avisos de capo mafioso, diría algún malpensado) sobre presuntas irregularidades (unos cientos de millones de nada) en la Agencia Tributaria cuando el señor Borrell fue Secretario de Estado de Hacienda en los gobiernos de González relacionándole con un choricete sociata (uno más), un tal Huguet, entonces su subordinado.
La dimisión de Borrell siguió de inmediato a las revelaciones de El País y Almunia pasó a ser Secretario General y candidato en el 2.000 sin pasar por un nuevo paripé.
El capo estuvo generoso ante la rapidez con que Borrell se achantó y las revelaciones cesaron. Huguet, Aguiar y algún subordinado se comieron el marrón y unos añitos después Borrell fue nº 1 por el PSOE a las elecciones europeas. ¿Era corrupto para ser Secretario General y no lo era para ser nº 1 en la lista europea?
La conclusión lógica sería que el grado de corrupción de Borrell carecía de importancia. Su pecado fue intentar ir más allá de lo que el PRISOE le tenía reservado y el capo le puso en su sitio.
viernes, julio 20, 2007
Un viaje (a Trip)

El farmacólogo suizo Albert Hofmann trabajaba en Sandoz Pharmaceutics. Durante muchos años, desde 1930, estudió el cornezuelo, un hongo que crece en los cereales, y sintetizó a partir de él algunos compuestos químicos. Ninguno de ellos, probados en animales, parecía tener propiedades interesantes, así que los descartó como posibles fármacos. En 1943, sin embargo, decidió volver a investigar con ellos. Un día de abril que estaba resfriado se marchó pronto a casa. Una vez en ella empezó a experimentar extraños fenómenos visuales: “Una serie ininterrumpida de imágenes fantásticas, formas extraordinarias con un intenso y caleidoscópico juego de colores”. Cerrando los ojos las cambiantes formas de colores parecían ir contra él. Y así estuvo unas dos horas. Comprendió que había ingerido accidentalmente uno de sus compuestos. Este era el ácido lisérgico, más conocido como LSD.
Entre 1956 y 57 se realizaron dos curiosos experimentos con probandos humanos sobre deprivación sensorial.
Hebb realizó un estudio con estudiantes varones voluntarios (por 20 dólares). Los aisló en cubículos iluminados, donde tenían que permanecer tumbados en una cama durante al menos 24 horas. Les puso unos visores de plástico traslúcidos que permitían que pasase la luz pero no formas visuales. Asimismo les colocó unos guantes de algodón y unos puños de cartón, que se iban más allá de la punta de los dedos impidiendo su percepción táctil. La cabeza la apoyaban encima de almohadas de goma. Por todo sonido había un zumbido tenue.
Los estudiantes empezaban pensando en sus cosas cotidianas y traían recuerdos a su mente de familia y amigos. Trataban de pensar activamente sobre cosas pero al final estaban en un estado tal que terminaban por dejar vagar la mente. Uno de los estudiantes dijo: “Mi cabeza se quedó llena de canciones y de colores y no podía dominarla”. También experimentaban muchos probandos períodos de mente en blanco y ausencia de consciencia.
De entre los que estuvieron más de 24 horas los hubo con visiones tales como un árbol que le hacía sombra a una roca o fotografías de recién nacidos en interminable sucesión. En general tenían alucinaciones coloridas y extrañas que pasaban de simples formas geométricas a complejos dibujos o escenas coherentes como una procesión de ardillas con sacos encima de los hombros cruzando el campo visual, o monóculos recorriendo una calle. Los chicos perdían el control sobre sus alucinaciones: uno decía no ver otra cosa que perros y más perros. También tuvieron alucinaciones auditivas, de voces y música, mezcladas con las visuales, como la de un probando que vio salir el sol por encima de una iglesia y escuchó a un coro cantar con un sonido estereofónico total.
Otra sensación recurrente era de de ser otros o la extrañeza del propio cuerpo. Describían la sensación de formas tales como estas:
-“Mi cabeza parecía que era una bola de algodón, flotando encima de mi cuerpo”.
-“Parecía como si algo me estuviera sorbiendo la cabeza por los ojos”.
Otro científico, Lilly, puso a sujetos con equipo de submarinistas y gafas oscuras flotando por debajo de la superficie de un gran tanque de agua que estaba a la temperatura corporal. No tenían sensaciones luminosas o de peso del cuerpo y tampoco táctiles. Solo la respiración. A los pocos minutos desarrollaban sensaciones subjetivas sorprendentes, con experiencias parecidas a las místicas, de gran comprensión y conciencia.
Poco después de estos experimentos, en el año 1959, un famoso disc jockey de New York, Peter Tripp, decidió dejar de dormir durante 200 horas seguidas. Instaló para ello una emisora en un centro de reclutamiento del Ejército, cuyas paredes eran de cristal, en Times Square.
A los dos días, al cambiarse de zapatos, descubrió en ellos telarañas. Las manchas que había en la mesa le parecían animales. Pensó que había un conejo en el centro de reclutamiento. A las 110 horas tenía claros síntomas de delirio. Su mundo visual era grotesco. Cuando entró uno de los doctores que le supervisaban con un traje de tweed aseguró que era un traje de gusanos peludos. De una enfermera decía que chorreaba saliva y de la corbata de otro científico que saltaba. En torno a las 120 horas abrió el cajón de su escritorio y salió corriendo despavorido. Una llama le había saltado encima desde su interior. A partir de las 150 horas miraba un reloj de pared y veía en él a un actor maquillado para intepretar Drácula en la televisión. Dudaba si él mismo era ese actor.
En la mañana del último día llegó un neurólogo para examinarlo vestido de forma un poco sombría y con un paraguas, pese a hacer un tiempo excelente en New York. Creyó que era un enterrador dispuesto a enterrarlo vivo y trató de huir, siendo contenido y tranquilizado por los doctores.
Después del calvario durmió 13 horas seguidas y se despertó en perfecto estado.
Cuando en 1967 los Beatles publicaron su disco Sargent Pepper’s lonely hearts club band, surgió una polémica sobre la segunda canción del album. Se titulaba Lucy in the sky with diamons. Según John Lennon, su autor, el título y la canción estaban inspirados en un dibujo que hizo su hijo, pero otros creían ver en el mismo y en la propia canción, bastante psicodélica, una alusión al LSD. La época hippy comenzaba y se avecinaban grandes cambios y fallidos experimentos sociales.
En 1974, en un campamento instalado en un desierto cercano a la costa de Etiopía, entre Yibuti y Addis Abeba, unos arqueólogos encontraron un australopitecus (llamado afarensis por ser encontrado en la tierra de la tribu Afar). Tenían puesta todo el día la canción de los Beatles Lucy in the Sky with Diamonds, asi que bautizaron su hallazgo con el nombre de Lucy.
Entre 1956 y 57 se realizaron dos curiosos experimentos con probandos humanos sobre deprivación sensorial.
Hebb realizó un estudio con estudiantes varones voluntarios (por 20 dólares). Los aisló en cubículos iluminados, donde tenían que permanecer tumbados en una cama durante al menos 24 horas. Les puso unos visores de plástico traslúcidos que permitían que pasase la luz pero no formas visuales. Asimismo les colocó unos guantes de algodón y unos puños de cartón, que se iban más allá de la punta de los dedos impidiendo su percepción táctil. La cabeza la apoyaban encima de almohadas de goma. Por todo sonido había un zumbido tenue.
Los estudiantes empezaban pensando en sus cosas cotidianas y traían recuerdos a su mente de familia y amigos. Trataban de pensar activamente sobre cosas pero al final estaban en un estado tal que terminaban por dejar vagar la mente. Uno de los estudiantes dijo: “Mi cabeza se quedó llena de canciones y de colores y no podía dominarla”. También experimentaban muchos probandos períodos de mente en blanco y ausencia de consciencia.
De entre los que estuvieron más de 24 horas los hubo con visiones tales como un árbol que le hacía sombra a una roca o fotografías de recién nacidos en interminable sucesión. En general tenían alucinaciones coloridas y extrañas que pasaban de simples formas geométricas a complejos dibujos o escenas coherentes como una procesión de ardillas con sacos encima de los hombros cruzando el campo visual, o monóculos recorriendo una calle. Los chicos perdían el control sobre sus alucinaciones: uno decía no ver otra cosa que perros y más perros. También tuvieron alucinaciones auditivas, de voces y música, mezcladas con las visuales, como la de un probando que vio salir el sol por encima de una iglesia y escuchó a un coro cantar con un sonido estereofónico total.
Otra sensación recurrente era de de ser otros o la extrañeza del propio cuerpo. Describían la sensación de formas tales como estas:
-“Mi cabeza parecía que era una bola de algodón, flotando encima de mi cuerpo”.
-“Parecía como si algo me estuviera sorbiendo la cabeza por los ojos”.
Otro científico, Lilly, puso a sujetos con equipo de submarinistas y gafas oscuras flotando por debajo de la superficie de un gran tanque de agua que estaba a la temperatura corporal. No tenían sensaciones luminosas o de peso del cuerpo y tampoco táctiles. Solo la respiración. A los pocos minutos desarrollaban sensaciones subjetivas sorprendentes, con experiencias parecidas a las místicas, de gran comprensión y conciencia.
Poco después de estos experimentos, en el año 1959, un famoso disc jockey de New York, Peter Tripp, decidió dejar de dormir durante 200 horas seguidas. Instaló para ello una emisora en un centro de reclutamiento del Ejército, cuyas paredes eran de cristal, en Times Square.
A los dos días, al cambiarse de zapatos, descubrió en ellos telarañas. Las manchas que había en la mesa le parecían animales. Pensó que había un conejo en el centro de reclutamiento. A las 110 horas tenía claros síntomas de delirio. Su mundo visual era grotesco. Cuando entró uno de los doctores que le supervisaban con un traje de tweed aseguró que era un traje de gusanos peludos. De una enfermera decía que chorreaba saliva y de la corbata de otro científico que saltaba. En torno a las 120 horas abrió el cajón de su escritorio y salió corriendo despavorido. Una llama le había saltado encima desde su interior. A partir de las 150 horas miraba un reloj de pared y veía en él a un actor maquillado para intepretar Drácula en la televisión. Dudaba si él mismo era ese actor.
En la mañana del último día llegó un neurólogo para examinarlo vestido de forma un poco sombría y con un paraguas, pese a hacer un tiempo excelente en New York. Creyó que era un enterrador dispuesto a enterrarlo vivo y trató de huir, siendo contenido y tranquilizado por los doctores.
Después del calvario durmió 13 horas seguidas y se despertó en perfecto estado.
Cuando en 1967 los Beatles publicaron su disco Sargent Pepper’s lonely hearts club band, surgió una polémica sobre la segunda canción del album. Se titulaba Lucy in the sky with diamons. Según John Lennon, su autor, el título y la canción estaban inspirados en un dibujo que hizo su hijo, pero otros creían ver en el mismo y en la propia canción, bastante psicodélica, una alusión al LSD. La época hippy comenzaba y se avecinaban grandes cambios y fallidos experimentos sociales.
En 1974, en un campamento instalado en un desierto cercano a la costa de Etiopía, entre Yibuti y Addis Abeba, unos arqueólogos encontraron un australopitecus (llamado afarensis por ser encontrado en la tierra de la tribu Afar). Tenían puesta todo el día la canción de los Beatles Lucy in the Sky with Diamonds, asi que bautizaron su hallazgo con el nombre de Lucy.
¿Alguien le encuentra algún sentido a este viaje?.
Psicología. Garndner Lindzey, Calvin S. Hall y Richard F.Thompson.
Psicobiología. Mark Rosenzweig, Marc Breedlove, Neil V. Watson.
¿Quiénes somos?. Luca y Francesco Cavalli-Sforza.
miércoles, julio 18, 2007
IA (¿Idiotas Autistas?)

Algunos autistas desarrollan facultades extraordinarias. Son conocidos como idiot savants, y sufren un deterioro en el hemisferio izquierdo de su cerebro acompañado de un desarrollo mayor del derecho. Su coeficiente de inteligencia puede ser muy bajo, y, sin embargo, son capaces de proezas tales como tocar una sinfonía al piano tras escucharla una sola vez o conocer los nombres de todas las poblaciones y calles de EEUU. Se cree que habrá unas decenas de ellos en el mundo. Frente a sus dificultades sociales destacan notablemente sus destrezas musicales, de cálculo, pictóricas o memorísticas.
El personaje en el que se inspiró Rain Man es uno de estos savants. Dispone de un saber enciclopédico sobre temas muy variados, pero no entiende su saber. Faltan, digamos, los significados, que son los que hacen que los datos adquieran vida. Hay un Savant, por ejemplo, que se sabe de memoria la obra completa de la Decadencia y Caída del Imperio Romano, de Gibbon, sin entender una palabra de lo que dice.
El lenguaje es un producto evolutivo que sirve a la comunicación, a la sociedad. Quitado el cimiento de significados el edificio del conocimiento se derrumba sobre su propio peso.
Las habilidades aparentemente imposibles de los savants son, sin embargo, algo mucho menos depurado y mucho más simple que nuestro más elemental ritual social. Al no ser conscientes de ello no advertimos su complejidad. Nos asombra que alguien nos pueda decir el día de la semana que será nuestra jubilación en menos de medio minuto, pero no que nosotros seamos capaces de interpretar el gesto de otra persona en una reunión social y figurarnos que estará enfadada por algo que sucedió dos días atrás.
La IA (Inteligencia Artificial) trata de fabricar un robot pensante. Tras muchos esfuerzos, los múltiples sabios consagrados a ello han empezado a comprender el papel fundamental desarrollado por las emociones en la construcción de un Yo, de cualquier yo. Una máquina capaz de ganar al ajedrez a Kasparov o de realizar cálculos en milésimas de segundo se parece mucho a un idiot savant, y aunque le gane en rapidez ni siquiera al savant le ganará en sensibilidad. Es un aparato incapaz de percibir significados, de sentir. La relación entre significado y sentimiento es clara. Dotamos de significado a aquellas cosas que, por una u otra razón, nos importan, y nos importan aquellas cosas que nos hacen sentir. Vivimos en un mundo de símbolos creados por y para nuestra supervivencia.
¿Puede un robot pensar, es decir, decidir?. Decidir implica inclinarse por una u otra opción de acuerdo a un fin, y en medio de la ambigüedad de la mayoría de las circunstancias el fin dependerá de lo que sintamos. Sería preciso crear un robot con receptores del dolor, así como dependiente del entorno en un alto grado. Haría falta un robot que sufriese y dejase de hacerlo tras moverse en algún sentido y realizar alguna determinada acción. Pero para eso queda mucho, si es que es posible llegar a crear algo semejante por otro medio distinto del sexo (o la ingeniería genética).
martes, julio 17, 2007
Neurociencia y Religión
Para muchos la religión es un prosaico "pedid y se os dará" en el que Dios representa el papel de gran proveedor. Un Dios así sería aquella (última) instancia omnipotente a la que acudiésemos en momentos de apuros, o simplemente para satisfacer caprichos. Cuando se acaban todas las soluciones humanas y el azar se presenta desfavorable, siempre nos quedará Dios.El mayor favor que podemos esperar de un Dios así, creado "a nuestra imagen y semejanza", sería la vida eterna en el Paraíso (Paraíso asimismo creado de acuerdo con nuestros gustos "humanos, demasiado humanos"). Para obtener un premio tan apetecible este tipo de creyentes pueden llegar a renunciar o a fingir farisaicamente que renuncian a algunas cosas, aceptado a regañadientes preceptos morales, es decir, limitaciones a su libertad. El intercambio es claro: Dios mío, yo te doy esto, pero espero esto otro. Generalmente se entrega algo que no se valora, se trata de engañar al supremo hacedor con baratijas para obtener de él metales preciosos). También se juega con los valores "futuros" (si me sacas de esta prometo que haré tal o cual....).
En un mundo como este de necesidad, "hacer de la necesidad virtud" es una ley de supervivencia, y la virtud por tanto no obedece a una racionalidad elevada, magnánima, que elabora una moral desde las alturas, sino a un fuerte impulso que parte desde lo profundo y, podría decirse, desde lo más bajo, hacia la permanencia y la perpetuación del Yo que uno es y representa en la sociedad. Ir más alto de ese punto de equilibrio, de ese término medio de virtud, requiere unas capacidades extraordinarias o algún tipo de desarreglo emocional y/o vital.
Los neurocientíficos que buscan la sede de la consciencia, del alma, de la mente, del yo, hace mucho que han dejado de pensar en un lugar discreto para la misma y se inclinan por un proceso distribuido más que por un centro fijo. El "fantasma en la máquina", el homúnculo a los mandos del cuerpo, el alma inmortal tomando las riendas del organismo, han sido sustituidos por "redes neuronales", "marcadores somáticos", "qualia", "darwinismo neuronal" y otros conceptos. El misterio sobre cómo se forma la consciencia no ha sido aún resuelto, pero casi todo apunta a que la esta sería un resultado, una propiedad emergente, de las operaciones realizadas por el cerebro.
Visto desde esta perspectiva el sentimiento religioso sería algo asimismo surgido de cómo el cerebro interpreta la realidad externa al organismo. La beatitud de un buda o el éxtasis de un místico serían estados de conciencia alterados en los que se experimentaría la realidad de una forma plena.
Una de las hipótesis más interesantes sobre el surgimiento de las dos grandes religiones monoteístas (el cristianismo y el Islam) apunta a un daño neurológico común en sus dos grandes fundadores: tanto Mahoma como Saulo de Tarso podría haber padecido epilepsia. En el cristianismo se acude a San Pablo porque se le considera el principal impulsor de dicha religión, el responsable de su salida de Judea y su expansión por todo el Imperio Romano, siendo Jesús, desde este punto de vista, un personaje semilegendario transformado por una tradición apologética en Mesías.
Pablo, en su viaje a Damasco, cayó del caballo deslumbrado por Dios, y fue a partir de ese episodio que comprendió que la misión de su vida no era perseguir a los cristianos, sino ser su apóstol. Esta caída la atribuyen algunos a un ataque epiléptico. Dostoievski, que fue epiléptico de lóbulo temporal, es quien nos ha dejado una mejor descripción de los aspectos "religiosos" de estos ataques a través de algunos de sus personajes, como el Idiota o Kirilov.
El fenómeno del "aura", que es el fenómeno místico propiamente dicho, precede a la crisis epiléptica, y consiste en un conjunto de sensaciones positivas, de alegría, de plenitud, de comunión con el todo, de certidumbre, de sentido, de belleza y de presencia divina impregnando cada aspecto de la experiencia.
Mahoma era un hombre solitario y meditabundo que iba solo al desierto. Fue allí dónde debió experimentar sus crisis epilépticas, que le llevaron a sus extrañas conversaciones con el Arcángel Gabriel. Claro que tampoco podría descartase que Mahoma fuera esquizofrénico, de ahí que oyese voces imperativas.
Por supuesto nada de esto está demostrado, se trata únicamente de hipótesis. Pero resulta interesante constatar que ciertos procesos cerebrales anómalos suscitan, en algunos casos, sentimientos de profunda religiosidad.
Algunos neurocientíficos abordan ahora el estudio de la fe, tratando de relacionarla con algún proceso mental. Sin embargo dar con "el lugar" donde surgen o se producen los sentimientos religiosos resulta difícil, por no decir imposible, teniendo presente que la misma consciencia no está adecuadamente localizada y parece estar extendida por el cerebro. Es más, podría decirse que, tratándose de un sentimiento tan rico en matices, no se podría considerar algo reducible a una zona "encendida" en un ordenador durante una Resonancia Magnética. Es posible que sea una combinación de emociones y percepciones del propio cuerpo, tanto en sí mismo como en el espacio, que se proyecta en una realidad exterior relativamente calma, en lo que a experiencia religiosa depurada o mística se refiere, y algo más simple y menos sagrado en el caso del egoísmo pedigüeño de la mayoría de los mortales.
Vilayamur Ramachandran es un investigador del cerebro que está especialmente interesado en las experiencias místicas y religiosas. Tratando a epilépticos del lóbulo temporal (como lo era Dostoievski, como se supone eran Saulo y Mahoma) descubrió que su hiperactividad temporal les hacía más susceptibles a reaccionar neurológicamente ante imágenes religiosas que ante fotos obscenas o violentas (que "excitan" más a las personas "normales"). Llegó a la conclusión de que en el lóbulo temporal hay un módulo religioso. Creía haber encontrado la sede de la religiosidad humana.
Sin embargo esto no explica gran cosa. Experimentos llevados a cabo por Andrew Newberg y Eugene d’Aquili con un budista tibetano en plena meditación pusieron de manifiesto que durante la experiencia mística el lóbulo parietal superior sufre una hipoactividad, mientras que el lóbulo frontal está totalmente activo. En el lóbulo parietal está localizada la función de orientación y situación en el espacio del individuo, mientras que en el frontal lo está la atención. Así, el estado de meditación supondría una especie de flotar en el espacio, de diluir la sensación de yo, acompañado de una clara percepción de dicha "desubicación", lo que haría que el budista se sintiese en comunión con el todo. Si a este nirvana budista (sin Dios) le añadiésemos un poco de excitación en el lóbulo temporal quizá tendríamos una experiencia mística (con Dios).
Sea como fuere no hay que centrar el estudio de la religión solamente en los individuos y sus experiencias sensoriales o "suprasensoriales" sino que también deben observarse los aspectos sociales y culturales de la religión, especialmente desde la perspectiva evolucionista.
Mente y cerebro nº 12. Bases Neurológicas de la religiosidad. Hans-ferdinand Angel.
Mente y cerebro nº 20. El mal sagrado de Dostoievski. Sebastián Dieguez.
lunes, julio 16, 2007
Ocho verdades piadosas
Me ha trasladado el testigo de una cadena mi amiga Berti, y, dado el motivo de la misma he dedicado mucho tiempo primero y poco después a pensar lo que escribir. Debiera contar 8 secretos confesables, pero secretos tengo pocos, tirando a ninguno, así que diré 8 cosas que podrían ser o no ser ciertas, para que cada uno evalúe como quiera la veracidad de mis palabras:
1)-Cuando bebo tengo grandes ideas.....pero al día siguiente se me olvidan.
1)-Cuando bebo tengo grandes ideas.....pero al día siguiente se me olvidan.
2)-De adolescente me interesé por la robótica. Fui a ver la peli Robocop.
3)-Una vez hice deporte, pero me cansó y lo dejé.
4)-Estoy todo el día soñando. También sueño dormido.
5)-Me gustan todas las mujeres, incluida la mía.
6)-Me pregunto cosas a menudo. Sobre todo me pregunto incesantemente por qué me pregunto cosas tan a menudo.
7)-Soy mediocre en casi todo, pero dado el nivel de exigencia imperante salgo del paso bastante bien.
8)-Conforme mi ambiente se desordena se desordena mi mente también. Así que raras veces estoy cuerdo.
Uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuh....¡Ya´tá!.
viernes, julio 13, 2007
jueves, julio 12, 2007
martes, julio 10, 2007
He tenido una disputa un tanto ridícula con un tipo que, podría decirse, presume de irónico, y tiene cierta fama en la red, por eso de que no hay nada más y nada mejor de lo suyo (lo cual viene a ser lo mismo), un tal Paleofreak. El asunto: la selección natural, ese descubrimiento, ese esquema y esa metáfora que Darwin introdujo en la biología y en la ciencia.
Comenzaba yo diciendo –antes de que el arrogante friki viniese a darme lecciones desde su púlpito de Dr. paleontólogo (supongo)- que tanto la evolución como el desarrollo son procesos combinatorios. Con solo unos pocos elementos químicos se construyen unos pocos aminoácidos, nucleótidos, grasas y azúcares a partir de los cuales se despliega toda la complejidad y la diversidad de la vida. No hace falta ser un matemático de altos vuelos para percatarse del poder de la combinatoria para crear propiedades emergentes y realidades de orden superior. Por supuesto no se trata de la combinatoria per sé. Son los enlaces e interacciones característicos entre los elementos de un sistema los que hacen posible dicho sistema, y el paso del tiempo, esa otra dimensión. Pero con pocos elementos que interaccionen y enlacen bien y el tiempo preciso se pueden hacer un Universo y una Biosfera. El máximo desarrollo hasta ahora logrado, que sepamos, al menos en un organismo individual, es el del Sistema Nervioso, cuya cúspide está en el cerebro humano. Sin ese desarrollo ningún otro sería posible, o al menos real, pues no habría quien lo percibiese, y una realidad no percibida no lo es, equivale a la nada. Esto último es importante destacarlo porque tiene mucha relación con la idea de Selección natural postulada por Darwin. Hizo Darwin el uso de esta metáfora (cosa típica de nuestra especie y de nuestra mente) para referirse a un proceso no humano, en el que por tanto no existía una voluntad, una intención, un sentido definido, un objetivo.....en el que no existía tampoco “objetividad”. Percibió Darwin, con su mente racional, analítica, que dicho proceso podía explicarse y resumirse con una idea intuitiva: la naturaleza selecciona a los individuos más aptos (o más adaptados, o más afortunados) para que dejen descendencia viable y se conviertan en ancestros de las ulteriores generaciones de seres vivos. Obviamente el propio Darwin era consciente de que la naturaleza no selecciona nada: la naturaleza ES, y los individuos, grupos, especies, comunidades y ecosistemas y que la componen se desarrollan en ella, SON, en su relación con el ambiente físico-químico, ELLA. Pero para poder entender qué es la naturaleza y cómo ha llegado a ser lo que es, la idea de evolución por selección natural es útil y ajustada a los hechos de la naturaleza que percibimos. Visto desde la óptica del individuo aislado, vivo, real, tangible, observable, hay un desarrollo (que precede y sucede al nacimiento) que puede culminar o no en la procreación, propia o de los parientes. Las razones por las cuales no procree el individuo en cuestión pueden ser diversas, desde las puramente estocásticas, como la fatal caída de un rayo o una rama de árbol sobre él, pasando por las relativas a su mejor o peor adaptación al medio o al gusto de las potenciales parejas (selección natural y sexual, habiendo dentro de la selección natural aspectos grupales, de comunidad o de ecosistema, incluso de comensalismo/parasitismo, que toman forma en falta de recursos o muerte violenta o por enfermedad), o la calidad de sus gametos, hasta las atribuibles al refinado producto de la cultura humana y la elección consciente.
Yo en más de una ocasión le señalo, a un amigo célibe, un tanto rudamente para que se anime: “todos estamos aquí por un polvo”. Y así es. Todo ser que viene al mundo, que se desarrolla en el mundo HOY, lo debe a que ayer, anteayer y un pasado muy muy remoto otros seres juntaron sus genomas con éxito tras desarrollarse, asimismo con éxito, debiérase esto a en mayor proporción a la casualidad, a la causalidad o a la cibernética del desarrollo (tanto del sistema ecológico como de los sistemas y subsistemas por debajo de él).
El modo en que se desarrollan los organismos determina así el curso de la evolución. La selección natural (sirvámonos de la bella y acertada metáfora) opera sobre distintos desarrollos en marcha. En cierto sentido podría decirse que el resultado de la combinatoria de esos desarrollos en marcha crea una propiedad emergente fabulosa, un macrodesarrollo (como contraposición al microdesarrollo que supone el desarrollo de cada organismo individual), que va de el primer replicante a Gaia y al cerebro que ve y siente a Gaia, y que se denomina evolución. Todo desarrollo sucede en el tiempo, no puede entenderse de otra forma. A lo largo del hilo del tiempo se desenrolla la vida en sus diversas formas.
La selección natural podría entenderse como un proceso de criba tanto como un proceso “constructivo”. No habría contradicción sino que ambas metáforas y realidades se complementarían: muchos animales mueren sin dejar descendencia PORQUE en su ambiente no encontraron las oportunidades de un desarrollo óptimo para la procreación y otros, en cambio, la dejan por haberlas encontrado. Pero es interesante un detalle, que pasó por alto mi detractor y yo en mi entusiasmo por darle la razón en algo: la selección realmente no construye, sino que lo que se construye, es decir, lo que se construye a si mismo en las condiciones dadas del ambiente, dentro de unos parámetros y restricciones, el organismo que se desarrolla, pasa la criba, con sus características distintivas que el paso del tiempo convierte en un cambio morfológico y funcional del sistema de la naturaleza.....la evolución deviene construcción. Bien pensado, pues, la selección natural no construye nada. Si Paleofreak se empeña, tajante y doctoral, en que esta conclusión es antidarwinismo quizá es que no haya entendido nada.
La “reproducción diferencial de genotipos”, me dice, definiendo así la Selección natural. Vale, pero eso no cambia nada respecto a lo dicho. Esta reproducción diferencial no construye nada, los organismos se construyen a sí mismos a través del desarrollo, que sigue el plan a través del medio; el paso del tiempo y los desarrollos derivados en las líneas de la vida (que vienen todas desde el primer replicante) no cortadas por un fracaso en el “objetivo” reproductor construyen algo. Se produce una ramificación, una diferenciación, un macrodesarrollo, una evolución. Que lo que se construye sea una cosa u otra sí depende de esa reproducción diferencial de genotipos. Pero ese es otro asunto.
¿Por qué la selección natural puede enfocarse como poética y observarse desde la metapoética?. Sencillo: para explicar la naturaleza usamos metáforas, rara vez somos capaces de explicarla tal cual. Es una limitación de nuestro intelecto y de nuestro lenguaje, seguramente, pero merece atención. De ahí que debamos mirar hacia nuestras metáforas desde lejos, desde una perspectiva que esté más allá de la poética y de la ciencia a la que da apoyo explicativo. ¿Podemos soslayar la poética e ir directos a una explicación comprensible y relativamente sencilla?....no seré yo quien responda a eso.
Si esto que digo sigue sin convencer a Paleofreak –y afirmo que seguirá sin hacerlo aunque sólo sea por el factor emocional del que cree estar milagrosamente desvinculado- me preocupa poco. Al principio se trataba sólo de un malentendido y de una displicencia y una ironía de sabihondo con aires de superioridad, pero creo que ahora estaría en juego mucho más. Ha sido insultado (obviaremos que el insultó antes sutilmente) y se pone en duda su sabiduría biológica. Pues no, en eso te equivocarás Frikilistillo, porque aunque seas un pretencioso engreído reconozco que sabes bastante de biología evolucionista y de paleontología. Eso, no obstante, no te legitima para dar lecciones sin ni siquiera entender lo que te están diciendo.
Quería añadir una nota sobre el anfitrión de nuestra disputa: Eduardo Robredo. Creo que es una persona con grandes conocimientos con los que quizá algún día pueda tener grandes ideas. Ahora le veo muy encerrado en el dogma evolucionista (que no en el evolucionismo, que es otra cosa) y en la defensa de lo que el considera valores laicos, y quizá permanezca por siempre en ello (generalmente los que se consagran a esas cosas lo hacen de por vida). Pero en esta disputa le han vencido las preferencias, y ha admitido de buena gana los insultos de mi oponente y finalmente, censurado los míos (no me publicó el último).
Y con esto acabo este metapoema sobre las emociones de los frikis y sus amigos, no sin antes dedicarlo, en honor a Nietzsche (con el que me mandaron) : “a quien tenga oídos”.
Comenzaba yo diciendo –antes de que el arrogante friki viniese a darme lecciones desde su púlpito de Dr. paleontólogo (supongo)- que tanto la evolución como el desarrollo son procesos combinatorios. Con solo unos pocos elementos químicos se construyen unos pocos aminoácidos, nucleótidos, grasas y azúcares a partir de los cuales se despliega toda la complejidad y la diversidad de la vida. No hace falta ser un matemático de altos vuelos para percatarse del poder de la combinatoria para crear propiedades emergentes y realidades de orden superior. Por supuesto no se trata de la combinatoria per sé. Son los enlaces e interacciones característicos entre los elementos de un sistema los que hacen posible dicho sistema, y el paso del tiempo, esa otra dimensión. Pero con pocos elementos que interaccionen y enlacen bien y el tiempo preciso se pueden hacer un Universo y una Biosfera. El máximo desarrollo hasta ahora logrado, que sepamos, al menos en un organismo individual, es el del Sistema Nervioso, cuya cúspide está en el cerebro humano. Sin ese desarrollo ningún otro sería posible, o al menos real, pues no habría quien lo percibiese, y una realidad no percibida no lo es, equivale a la nada. Esto último es importante destacarlo porque tiene mucha relación con la idea de Selección natural postulada por Darwin. Hizo Darwin el uso de esta metáfora (cosa típica de nuestra especie y de nuestra mente) para referirse a un proceso no humano, en el que por tanto no existía una voluntad, una intención, un sentido definido, un objetivo.....en el que no existía tampoco “objetividad”. Percibió Darwin, con su mente racional, analítica, que dicho proceso podía explicarse y resumirse con una idea intuitiva: la naturaleza selecciona a los individuos más aptos (o más adaptados, o más afortunados) para que dejen descendencia viable y se conviertan en ancestros de las ulteriores generaciones de seres vivos. Obviamente el propio Darwin era consciente de que la naturaleza no selecciona nada: la naturaleza ES, y los individuos, grupos, especies, comunidades y ecosistemas y que la componen se desarrollan en ella, SON, en su relación con el ambiente físico-químico, ELLA. Pero para poder entender qué es la naturaleza y cómo ha llegado a ser lo que es, la idea de evolución por selección natural es útil y ajustada a los hechos de la naturaleza que percibimos. Visto desde la óptica del individuo aislado, vivo, real, tangible, observable, hay un desarrollo (que precede y sucede al nacimiento) que puede culminar o no en la procreación, propia o de los parientes. Las razones por las cuales no procree el individuo en cuestión pueden ser diversas, desde las puramente estocásticas, como la fatal caída de un rayo o una rama de árbol sobre él, pasando por las relativas a su mejor o peor adaptación al medio o al gusto de las potenciales parejas (selección natural y sexual, habiendo dentro de la selección natural aspectos grupales, de comunidad o de ecosistema, incluso de comensalismo/parasitismo, que toman forma en falta de recursos o muerte violenta o por enfermedad), o la calidad de sus gametos, hasta las atribuibles al refinado producto de la cultura humana y la elección consciente.
Yo en más de una ocasión le señalo, a un amigo célibe, un tanto rudamente para que se anime: “todos estamos aquí por un polvo”. Y así es. Todo ser que viene al mundo, que se desarrolla en el mundo HOY, lo debe a que ayer, anteayer y un pasado muy muy remoto otros seres juntaron sus genomas con éxito tras desarrollarse, asimismo con éxito, debiérase esto a en mayor proporción a la casualidad, a la causalidad o a la cibernética del desarrollo (tanto del sistema ecológico como de los sistemas y subsistemas por debajo de él).
El modo en que se desarrollan los organismos determina así el curso de la evolución. La selección natural (sirvámonos de la bella y acertada metáfora) opera sobre distintos desarrollos en marcha. En cierto sentido podría decirse que el resultado de la combinatoria de esos desarrollos en marcha crea una propiedad emergente fabulosa, un macrodesarrollo (como contraposición al microdesarrollo que supone el desarrollo de cada organismo individual), que va de el primer replicante a Gaia y al cerebro que ve y siente a Gaia, y que se denomina evolución. Todo desarrollo sucede en el tiempo, no puede entenderse de otra forma. A lo largo del hilo del tiempo se desenrolla la vida en sus diversas formas.
La selección natural podría entenderse como un proceso de criba tanto como un proceso “constructivo”. No habría contradicción sino que ambas metáforas y realidades se complementarían: muchos animales mueren sin dejar descendencia PORQUE en su ambiente no encontraron las oportunidades de un desarrollo óptimo para la procreación y otros, en cambio, la dejan por haberlas encontrado. Pero es interesante un detalle, que pasó por alto mi detractor y yo en mi entusiasmo por darle la razón en algo: la selección realmente no construye, sino que lo que se construye, es decir, lo que se construye a si mismo en las condiciones dadas del ambiente, dentro de unos parámetros y restricciones, el organismo que se desarrolla, pasa la criba, con sus características distintivas que el paso del tiempo convierte en un cambio morfológico y funcional del sistema de la naturaleza.....la evolución deviene construcción. Bien pensado, pues, la selección natural no construye nada. Si Paleofreak se empeña, tajante y doctoral, en que esta conclusión es antidarwinismo quizá es que no haya entendido nada.
La “reproducción diferencial de genotipos”, me dice, definiendo así la Selección natural. Vale, pero eso no cambia nada respecto a lo dicho. Esta reproducción diferencial no construye nada, los organismos se construyen a sí mismos a través del desarrollo, que sigue el plan a través del medio; el paso del tiempo y los desarrollos derivados en las líneas de la vida (que vienen todas desde el primer replicante) no cortadas por un fracaso en el “objetivo” reproductor construyen algo. Se produce una ramificación, una diferenciación, un macrodesarrollo, una evolución. Que lo que se construye sea una cosa u otra sí depende de esa reproducción diferencial de genotipos. Pero ese es otro asunto.
¿Por qué la selección natural puede enfocarse como poética y observarse desde la metapoética?. Sencillo: para explicar la naturaleza usamos metáforas, rara vez somos capaces de explicarla tal cual. Es una limitación de nuestro intelecto y de nuestro lenguaje, seguramente, pero merece atención. De ahí que debamos mirar hacia nuestras metáforas desde lejos, desde una perspectiva que esté más allá de la poética y de la ciencia a la que da apoyo explicativo. ¿Podemos soslayar la poética e ir directos a una explicación comprensible y relativamente sencilla?....no seré yo quien responda a eso.
Si esto que digo sigue sin convencer a Paleofreak –y afirmo que seguirá sin hacerlo aunque sólo sea por el factor emocional del que cree estar milagrosamente desvinculado- me preocupa poco. Al principio se trataba sólo de un malentendido y de una displicencia y una ironía de sabihondo con aires de superioridad, pero creo que ahora estaría en juego mucho más. Ha sido insultado (obviaremos que el insultó antes sutilmente) y se pone en duda su sabiduría biológica. Pues no, en eso te equivocarás Frikilistillo, porque aunque seas un pretencioso engreído reconozco que sabes bastante de biología evolucionista y de paleontología. Eso, no obstante, no te legitima para dar lecciones sin ni siquiera entender lo que te están diciendo.
Quería añadir una nota sobre el anfitrión de nuestra disputa: Eduardo Robredo. Creo que es una persona con grandes conocimientos con los que quizá algún día pueda tener grandes ideas. Ahora le veo muy encerrado en el dogma evolucionista (que no en el evolucionismo, que es otra cosa) y en la defensa de lo que el considera valores laicos, y quizá permanezca por siempre en ello (generalmente los que se consagran a esas cosas lo hacen de por vida). Pero en esta disputa le han vencido las preferencias, y ha admitido de buena gana los insultos de mi oponente y finalmente, censurado los míos (no me publicó el último).
Y con esto acabo este metapoema sobre las emociones de los frikis y sus amigos, no sin antes dedicarlo, en honor a Nietzsche (con el que me mandaron) : “a quien tenga oídos”.
viernes, julio 06, 2007
"La Macchina Ammazzacattivi"

Leyendo el post de más abajo en el que Germánico nos habla de superhéroes me vino a la cabeza una antigua película que, curiosamente, no trata de supermanes, spidermanes, batmans, ni nada parecido.
En los comics estilo Marvel, a veces se plantean conflictos morales, pero siempre de forma superficial. Nada que objetar, son tebeos y no tratados de filosofía. Para los superhéroes, siempre está muy claro quienes son los malos. Por ello, el uso de superpoderes para luchar contra el mal no suele ofrecer dudas, ni éticas ni de ningún tipo.
Pero en la realidad, como todos sabemos, no sucede así y eso es lo que nos cuenta el genio Rossellini en una película que dentro de un planteamiento aparentemente ingenuo y simplón presenta alguna cuestión tan fundamental como lo difícil que resulta discernir entre el bien y el mal; el malo, el peor y el menos malo; y, sobre todo, quien puede juzgar tales grados de maldad.
"La macchina ammazzacattivi" (literalmente, "La máquina matamalvados") es una película rodada justo después de la celebérrima trilogía neorrealista compuesta por "Roma, ciudad abierta", "Paisá" y la sobrecogedora "Alemania, año 0" y antes de las obras de madurez ("Stromboli", "Europa 51", "El general della Rovere",etc. ) que dieron a Rossellini merecida fama (y de paso enamoraron a Ingrid Bergman) . Está considerada pues una obra menor y de transición (ya quisieran muchos genios pesebreros actuales rodar algo así, pero ésa es otra historia).
En "La macchina..." el protagonista es un pobre diablo, fotógrafo de pueblo, agobiado por las deudas a quien se aparece el diablo y le concede el poder de hacer desaparecer del mundo a cualquiera que desee, simplemente fotografiándolo (los fotografiados no mueren, simplemente desaparecen y se desconoce su paradero).
En principio la cosa marcha, el cacique del pueblo (que tenía acogotado por cuestiones de dinero al fotógrafo) es el primero en desaparecer. Le sigue algún matoncillo local, siempre alguien más o menos malvado, claro. Pero poco a poco el poder corrompe al protagonista y fotografía a un tipo que no hacía mal a nadie pero.....era el novio de una atractiva joven. Por supuesto, razones para autoengañarse y justificar las fotos no faltan a nuestro hombre. Y al final......la cosa no acaba bien.
¿Quien no ha pensado alguna vez en fulminar a alguien al instante si ello fuera posible, sin dejar huella, y además cargado de motivos?
Inhibición memética

Esto de hacer un meme me viene bien ahora que leo "La Máquina de Memes" de Susan Blackmore, que me ha prestado amablemente un amigo liberal. Los memes de Internet, ya lo he dicho en más de una ocasión, poco tienen que ver con los memes tal como los entienden los memetistas. Pero supongo que es algo inevitable, visto desde el punto de vista memético "ortodoxo", que un meme tal como la idea de meme degenere al pasar de boca en boca por esa tradición oral que no desaparece ni en la sociedad de las telecomunicaciones y el "conocimiento". Así, la palabra meme se utiliza ahora, también, para hablar de una cadena, algo que, bien pensado, tiene también algo de meme.
Rakras, liberal irredento, me pasa un meme particularmente transfigurado. Leí su antecesor, el de Chesk, y entre la lectura de uno y otro post he deducido imperfectamente de qué podría ir la cosa. Supongo que debiera decir aquí, en este espacio que comparto con Ijon Tichy y el ausente Lebeche, de dónde hubiera yo sacado los fondos públicos para afrontar el coste de los dichosos inhibidores. Pues bien, no voy a buscar muchas fuentes: del Ministerio de la vivienda. Todos los gastos que vengan del mantenimiento o funcionamiento de este Ministerio podrían ir íntegramente a reforzar nuestras Debilidades Desarmadas (ONG), perdón, nuestras Fuerzas Armadas (Ejército).
Supongo que ya es tarde para inhibir la explosión de este meme, así pues uso mi cuerpo como escudo y soy su última víctima por esta rama.
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