martes, julio 03, 2007

¡Tiene narices el asunto!

Nos cuenta Sannon Moffett en su libro sobre el enigma del cerebro que el equipo del neurocientífico John Gabrieli ha descubierto, a través de la técnica de Resonancia magnética funcional, que "la inhalación de sustancias químicas puede afectar al cerebro sin que estas sean olidas conscientemente".

Aunque el ser humano es eminentemente visual, y tiene el sentido del olfato, en teoría, mucho menos desarrollado que otras especies (el cerebro olfatorio se transformó casi por completo en sistema límbico), los olores juegan un papel más importante entre nosotros de lo que hasta ahora se creía. En el plano inconsciente, que representa más del 90% de lo que somos y hacemos, los olores, antes de serlo, es decir, antes de convertirse en qualia conscientes, producen efectos, y las sustancias químicas que no llegan a ser "olidas", sentidas, también. Así, cuestiones hasta ahora inexplicadas o explicadas solamente con dudosos expedientes filosóficos, podrían aclararse. Pienso por ejemplo en las feromonas y la atracción sexual, así como en la vinculación a largo plazo con una pareja. Se suele hablar mucho de la vasopresina y la oxitocina, neurotransmisores, pero poco del mecanismo de activación de los circuitos neuronales (así como de su composición) del erotismo y del amor. Parte de ello podría ser explicado por la "química" volátil que entra por nuestra nariz.

Pienso también en el rechazo incomprensible, irracional, que nos producen ciertos lugares, personas o circunstancias. Es bien sabido, ya desde los experimentos de Pavlov, que una experiencia muy desagradable o directamente traumática quedará asociada, en nuestra mente, en nuestro cerebro, a los estímulos que la rodeen. Esto se debe a que la experiencia se graba con todo su contexto. Dentro de ese contexto puede haber estímulos tanto conscientes como inconscientes, y los olores inodoros (discúlpese la contradicción) podrían estar entre ellos. Así, al estar en una determinada situación social, en cierto lugar y/o con ciertas personas, uno podría sentir un fuerte rechazo y un grave malestar que no sabría muy bien a qué atribuir. Parte de ese malestar podría ser explicado también por la "química" volátil que entra por nuestra nariz.

Nuestro cerebro tiene razones que nuestra razón no comprende, y algunas de ellas son suscitadas por sustancias cuyo seductor o repugnante aroma escapa a nuestra consciencia.

Bueno, ya has olido a esa persona, dime: ¿hay química?.

6 comentarios:

Juan Pablo dijo...

Es muy bueno tenerlo asi de claro.
Había escuchado algo de esto, pero es algo que se me olvida y ahora que lo pienso creo que puede ser bien cierto!.
También he oído algo (no lo he podido comprobar) que las distintas razas tienen distintos olores. Sabés algo de eso?

Ijon Tichy dijo...

Curioso lo de los olores inodoros. Supongo que es también la causa por la que algunos nos mareamos en los hospitales, aunque no huela a nada.

Carlos Paredes Leví dijo...

Me parece que voy a ver cuánto tiempo aguanto sin respirar...

pietrapómez dijo...

Me convence más esta explicación que la clásica jipi de: esta persona no me transmite (o al contrario) buenas vibraciones.
Mi madre, que curiosamente perdió el sentido del olfato a los 3 años, siempre decía: "tal persona no me huele"...una vez más, Germánico: clap,clap,clap (aplausos)

Mavi dijo...

Germánico, yo apuesto por esta teoría de los olores, tanto los inodoros como los otros creo que nos sugieren muchísimo.
Y sí, una vez olida esa persona se sabe si sí o si no jajaja.

Besos

Germánico dijo...

Hola a tod@s,

Tengo un amigo, Juan Pablo, soltero y sin compromiso por siempre jamás y bastante golfo, que ahora reside en Nigeria. Dice que las negras huelen diferente a las blancas. Supongo que su dilatada experiencia avala esta afirmación. Yo no tengo mucha idea al respecto, aunque imagino que la ciencia habrá desentrañado ya este asunto de los distintos olores en las distintas razas.

Ijon, es posible que tus mareos en los hospitales se deban a que te dan yuyu. Que este yuyu te venga por vía olfativa es una posibilidad que no cabe descartar, visto lo visto (u olido lo olido).

Carlos, desgraciadamente tenemos que respirar y, al hacerlo, caer bajo el influjo de la química ambiental.

Debe ser duro padecer anosmia, Pietribus. Probablemente ha perdido la capacidad de oler, es decir, de experimentar conscientemente olores. Sin embargo es poco probable que haya perdido la capacidad de detectar sustancias químicas del entorno y reaccionar ante ellas. De hecho, lo que para nosotros son olores conscientes para ella son intuiciones del tipo: ”tal persona no me huele”.

Mavi, espero que tu sentido del olfato no te traicione a la hora de escoger amistades y amores.....