jueves, marzo 15, 2007

La verdad no está en el número (de espermatozoides)


Escribe Chesk en su bitácora una anotación sobre ciertos estudios dudosos. A la opinión pública se le presentan como verdades científicas cosas que no pasan, las mayor parte de las veces, de hipótesis débiles sustentadas por trabajos mal planteados.

En el caso que nos ocupa no he tenido la oportunidad de valorar los trabajos, y, como le digo al amable Freman en los comentarios al post, no puedo hacer demasiadas aseveraciones, no vaya a errar el tiro. Sin embargo sí hay algunos aspectos del trabajo científico en general que me gustaría resaltar en relación al estudio de la esterilidad en Europa (¿pronto Eurasia, ante la pobreza de nuestro semen, corrompido quizá por nuestro modo de vida occidental y opulento?..).

Le comentaba a Freman que Einstein fue sometido a una campaña de acoso y derribo por parte de cien personajes relevantes que escribieron un libelo contra él. Cuando le preguntaron que opinaba respondió con sencillez: "Si tuvieran razón, con uno hubiera bastado". Y es que el número no da la razón. La verdad no está en el número. Eso lo comprendía muy bien el propio Einstein, que basaba sus verdades científicas en luminosas intuiciones, imaginando que cabalgaba sobre un rayo de luz. Interpretando la frase que da título a este post "a la luz" de lo dicho, también parece cierta. Los números en ciencia, las matemáticas, son una herramienta de conocimiento, pero lo que cuenta en última instancia son las intuiciones y la comprensión intuitiva. Al menos, con seguridad, en aquellas ciencias que no sean la propia ciencia de los números, sino que utilicen esta para calcular y medir. Claro que la intuición no debe entenderse como una "iluminación" repentina de un analfabeto funcional, sino en la que termina por suceder (o no) en una mente previamente preparada. Las intuiciones no son más que un pensamiento relacional. Se relacionan de pronto cosas que antes no estaban relacionadas y uno canta Eureka, como Arquímedes. Pero para ello hay que tener cosas que relacionar.

Para esto de la esterilidad no importa pues, desde el punto de vista de la ciencia y de la verdad, si el número de estudios que dan apoyo a una determinada hipótesis son muchos o pocos. Si la hipótesis es refutada por UNO solo posterior, quedarán todos ellos refutados. Algo así es lo que viene a decir Popper con su concepto de falsación.

En cuanto al aparato matemático que se use, no importa lo sofisticado que este sea, ni lo impecablemente calculado que esté todo. Generalmente se usan estadísticas. Un fallo muy común en ellas no está en el propio cálculo matemático sino en la recopilación de datos previa, que puede tener sesgos. Puede tomarse una muestra no representativa de la población.

Para empezar: ¿qué es un europeo?. Sabemos que una "especie", en el sentido biológico, no. Es obvio que ni somos una especie, los europeos, ni estamos en proceso de especiación. Y si miramos a nuestro pasado y presente evolutivo vemos poco tiempo y poca diversidad genética. Parece ser que pasamos por un cuello de botella evolutivo, reduciéndose nuestros representantes en la tierra, nuestros ancestros, a unos pocos miles.

Se dice también que 16 millones de personas descienden de Gengis Khan. Claro: mató a hombres y sedujo a mujeres, método infalible. Khan fue especialmente destacado en eso, pero su caso nos indica que no habría que subestimar el número de descendientes de jefes guerreros. Menos diversidad aún.

¿Cuántas etnias hay en Europa?...¿Y fuera de ella?. Si seguimos los estudios de genetistas de poblaciones humanas, como Cavalli-Sforza, podemos acabar confundidos. Y hoy con la globalización y con la sociedad de masas (como contrapuestas a las de tribus guerreras) la mezcla es mayor. Es difícil encontrar un ejemplar purasangre. ¿Qué muestra podría ser representativa de los europeos?.

Sea como fuere el mal se atribuye a un agente ambiental impreciso, desconocido, en suma. ¿Es nuestro modo de vida malo para nuestra fertilidad?. ¿En qué sentido?.
Yo creo que si lo es la cosa no apunta, en modo alguno, al número de espermatozoides por eyaculación, y lo explico.

Supongamos que el porcentaje de espermatozoides de menos es de un 50% (lo cual es exagerado, pero bueno está).

Por eyaculación se ponen a correr entre 300 y 400 millones hacia el óvulo. Los científicos han comprobado que son un número mucho mayor del necesario para la fecundación. El número de espermatozoides por eyaculación humana es espectacularmente alto. También este varía enormemente en función de si la persona con la que se tiene la relación es la pareja habitual o una distinta. E imagino que en la masturbación también será un número distinto. Por ejemplo el hombre segrega testosterona al hacer el amor pero no al masturbarse (Eibl Eibesfeldt, Etología Humana), por lo que cabe suponer que también variará el número de espermatozoides según cómo sea el acto sexual que lleve a su salida, y el estado de ánimo del eyaculador. Lo que pasa es que para un estudio de esas características no habrán entrado en la cama de la gente, y menos en las camas de hoteles en noches de infidelidad conyugal. La sexualidad humana ha sido siempre un terreno abrupto para la ciencia y abonado para la especulación e incluso la fabulación.

¿Cómo tomar una muestra representativa de los europeos, y de su semen, cuya cantidad parece oscilar según circunstancias, a partir de todo esto?. Complicado.

Y además, si generamos tanto espermatozoide "basura", tantos millones de muertos antes de nacer en cada eyaculación, más de los necesarios para concebir incluso teniendo en cuenta las barreras naturales dentro del cuerpo femenino, ¿seremos menos fértiles si en lugar de lanzar 400 millones de sondas lanzamos solamente 200 millones?. Porque hay quien sugiere que la barbaridad de espermatozoides que metemos dentro de la hembra es debida, evolutivamente, a la competencia espermática. Se dice además que la competencia sexual dentro de la especie aumenta el número de espermatozoides. Hoy por hoy la competencia ¿podría ser menor, en una sociedad más horizontal?...¿o mayor?. Si regulamos el número eyaculado según la circunstancia dicha circunstancia adquiere una importancia enorme, pero no como variable ambiental determinante, lo cual satisfaría enormemente a los ambientalistas, sino como variable ambiental que induce un cambio dentro de un repertorio programado.

Esos renacuajos (salvando las distancias de tamaño, estructura y etología con los auténticos) nadan en su salsa en ordenada legión y a un tiempo caótica carrera. Son un orden espontáneo muy peculiar. Y es que están programados para ir al mismo sitio.

Cuando un microbiólogo cuenta bacterias en una población no puede saber cuantas de ellas están vivas y cuantas muertas. Tampoco puede contarlas todas, tiene que hacer una estimación a partir de pequeñas áreas encuadradas de densidad variable. En el caso de estos renacuajos, para medir su calidad, habría que mirar algo más que el número en bruto. ¿Cuántos son viables?, y, aún más importante, pues es posible que no se sepa: ¿ por qué lo son?.

¿Y qué pasa con los americanos?. ¿No tenemos un ambiente similar al suyo?. ¿Se han hecho estudios que corroboren estos datos entre los americanos?.

Nosotros, los europeos, seamos quienes seamos (por ejemplo residentes en Europa nacidos en ella), puede que estemos perdiendo alguna carrera, pero no por el número de renacuajos. La verdad, nuevamente, no está en el número.

Para empezar no padecemos una gran competencia espermática entre razas y etnias, pues la cultura une y se cierra sobre si misma más en sociedades tradicionales que en la moderna y desarrollada Europa. Esto lleva a una mezcla escasa con los que nos tienen que ganar la carrera en la competencia espermática. Claro que eso es cosa de primates, se me dirá, aunque quede ese rasgo evolutivo de las eyaculaciones multimillonarias.

Tenemos además variables ambientales nuevas, como los métodos médicos de fertilización, que compensan –al menos parcialmente- cualquier descenso de la fertilidad que pudiera producirse.
Y también tenemos un factor cultural importantísimo, en el que la fertilidad o falta de ella se debe a las costumbres, pero en la mujer. La edad a las que las mujeres de hoy se quedan embarazadas es más alta. Esto conlleva un mayor número de períodos antes del primer embarazo, y, aunque parezca increíble, esto afecta también a la fertilidad (Eibl Eibesfeldt, Etología Humana).

Lo que afecta al número de europeos futuros es la reproducción diferencial de estos. Así opera la evolución. El que tengan menos hijos por el champú, por lo que aprietan los vaqueros, por las costumbres en la edad de formación de parejas estables, por los sistemas contraceptivos o porque eligen consciente o inconscientemente menos hijos por familia es irrelevante. Muchas especies, y entre ellas la humana, tienen menos hijos y les dedican mayor cuidado parental. Otras tienen más y les abandonan a su suerte. Nosotros tenemos muchísimos hijos en potencia pero, a la hora de la verdad, bien pocos, puesto que la inversión parental es enorme. No sólo los renacuajillos del semen han de ser viables: también han de serlo los renacuajos que nacen de nuestras mujeres. También en ello opera la evolución. ¿Cuál es la tasa de mortalidad infantil en el tercer mundo y cual en Europa?. También eso cuenta.

¿En qué sentido es de mejor calidad el semen de los no europeos?. Pues está claro que la cantidad no es la única medida.

Todo estudio científico tiene unos previos, que son el planteamiento, un desarrollo, en el que cuentan mucho la medición y los cálculos, y un final donde se llega a conclusiones. En el medio se puede desterrar la ambigüedad para realizar estimaciones correctas, pero no en los cimientos del planteamiento ni en la cúspide de las conclusiones. En lo alto de la torre de marfil construida por su ciencia, un científico puede sentir el vértigo de que sus conclusiones sean erróneas. Si ha dedicado su tiempo a un objeto inadecuado, su trabajo será equivalente a quien hace un hoyo con una pala y luego lo llena. Muchos, desde la altura, se lanzan al vacío creyendo que pueden volar: sacan conclusiones completamente incoherentes con la situación de la que parten. Solo pueden caer.

No pongo en duda la validez del estudio (o los múltiples estudios, igual me da) sobre fertilidad en los europeos (y menos en una muestra dada). No lo hago al menos en su carácter de estudio. Simplemente creo que es dudoso que estemos perdiendo la carrera reproductiva por nuestro número de gametos. Repito: la verdad no está en el número (de espermatozoides). Mi intuición -que no es la de Mach ni la de Einstein, desde luego- me dice que algo no funciona del todo bien en ciertos estudios. Pero no sabría decir exactamente qué.

Quede ahí mi ignorancia.

9 comentarios:

Recién aterrizada... dijo...

hombre, salvando ciertas excepciones y además superando la ficción y saltando las leyes de lo lógico.
Tenemos lo de Boris Franz Becker, ex jugador de tenis alemán.
Que la cosa salió inexplicablemente subrrealísta. Pero míralo...con una felación. Un bebé precioso, idéntico a él, con una madre negra. ¿En qué estaría pensando realmente Boris justo al eyacular en la boca?
Ainssss....Ni la ciencia puede explicarlo.
¿Para qué, te calientas la cabeza tú?
Bueno, admitamos que escribes muy bien cientificamente hablando.
Besos.

Germánico dijo...

¿Cuantos espermatozoides habría en esa eyaculación?. Me apuesto a que más de 400 millones.

Carlos Paredes Levi dijo...

Voy a estar fuera de casa y necesito pensar más en lo que has escrito.Mañana te mando un comentario.

Germánico dijo...

Pues vente bien pertrechado porque mañana pienso hablar de....¡Gallinas Rockeras! y de un libro fundamental para quien quiera empezar con la neurociencia de modo ameno.

Juan Pablo dijo...

Ahora voy a leer tu post tranquilamente. Recién te he mandado un mail.
Hoy estoy aturdido.
Un abrazo

Chesk dijo...

Al menos la redacción de la noticia no era muy buena...ya has visto qué errata cometieron varias veces.

Está claro que, si esto ocurre, es por condiciones ambientales no por diferencias "raciales". Aunque éstas existen, todavía no son tan grandes para producir este suceso.

Lo que no entiendo es por qué los americanos se salvan...o, tal vez, no tienen datos de los americanos hace tantos años y no pueden decir ni mú.

Quien sabe. :)

Germánico dijo...

No me fijé en la errata recurrente.....¡lo confieso!....aunque para mi la mayor errata es llegar a conclusiones tan pobres a partir de una presunta pobreza del semen.

Supongo que los científicos que realizaron este estudio no serán los culpables, sino los divulgadores de la noticia, que sacaron conclusiones sensacionalistas y torpes. Aunque esto no implica en absoluto que los propios científicos no se equivoquen de continuo. Son humanos, y algunos de ellos demasiado humanos, y algunos....¡ni siquiera son científicos!!!!!!.

Una aclaración sobre el post: quien lo haya leído con mucho detenimiento, mirando cada punto y cada coma, quizá haya dado con una "contradicción". Hablo de la mezcla en Europa por su horizontalidad social (igualdad, por supuesto relativa) y después hablo de la ausencia de mezcla en la competencia espermática entre culturas.

Debo decir que distingo claramente entre el crisol de culturas y razas que es Europa ya, como consecuencia de una evolución histórica y biológica, lo que ES Europa a día de hoy (aunque la globalización está acelerando los cambios) y lo que se está produciendo que lleva a lo que VA A SER. Las conclusiones que se sacan son sobre lo segundo. La recogida de datos sobre lo primero. De ahí la distinción y ausencia de contradicción.

Realmente lo que está llegando de fuera supone una nueva mezcla hasta ahora no producida.

Por otro lado la competencia espermática es algo que en humanos civilizados no debe suceder con frecuencia (más bien casi nunca). Pero es que la cantidad de espermatozoides por eyaculación perderían la carrera SOLAMENTE en la competencia espermática.

Si ahora perdemos la carrera con el Islam (y lo digo así porque cuando pienso en los peligros de nuestro futuro no puedo dejar de pensar en ELLOS y en su fecundidad) no será por menos renacuajos, sino por la elección cultural, ambientalmente influida (pero como diría Ridley "Nature via nurture", y no con "determinismo" cultural).

Lebeche dijo...

Siento ser tan poco cientifico pero lo que hay que hacer es follar más y pensar menos. Así seguro, por una cuestión de perseverancia, que se resulven algunos problemas... y si no se resulven por lo menos se disfruta.

Germánico dijo...

¿Reducirán nuestros pensamientos el número de espermatozoides?

¿Cuántos espermatozoides por eyaculación tendría Kant?, ¿Cuántos Aristóteles?, ¿Cuántos el tonto de mi pueblo?.....