martes, junio 26, 2007

Un idiota


Joaquín nunca había tenido mucho poder. Disfrutaba, eso sí, ejerciéndolo, en las raras ocasiones en que le era posible, generalmente con familiares y amigos, generalmente en juegos. Era su oportunidad para expresar su valía a través de la benevolencia en el trato para con el subordinado que le hubiera tocado en suerte. Pretendía mostrar con ello un magnánimo distanciamiento de la pueril ambición, esa que abrasaba a otros por dentro y una salomónica sapiencia ante las complejidades de la vida.

En su humilde puesto de teleoperador bancario tenía todos los días la oportunidad de mostrar eficiencia, seriedad, educación, serenidad, aplomo, inteligencia, a través de su voz grave y pausada, y su dicción armoniosa y correcta. Cuando le llevaron a Fátima para que la enseñase cómo trabajaba sintió una gran satisfacción interior. Era esta su oportunidad, en el mundo laboral, en el terreno de poder real, de exhibir lo mejor de sí a un espectador atento, ávido de aprender. La chica resultaba ser además guapa, con lo que Joaquín sentía una especial alegría de poder lucirse, ante la oportunidad de tener un trato íntimo –aunque fuera dentro del ámbito estrictamente profesional no dejaba de ser una ocasión inmejorable para dejar ver cualidades personales- con una mujer hermosa. Tenía dos cometidos: atender con soltura y elegancia las llamadas entrantes, por un lado, y comentar la jugada a su nueva compañera con la sutilidad del experto y la indiferencia del que está por encima de su situación, por otro.

Así que comenzó, tras una serie de ceremoniales saludos, a trabajar ante la chica, atendiendo a un cliente que llamaba.

-“Señor López, no se preocupe. Reinicie su equipo. Si le va lento el software será probablemente por algún fallo en la conexión”.

Pulsó el botón de mute y se dirigió a Fátima:

-“Este Señor está muy perdido. Si fuera un poco más avispado quizá podría resolverlo sólo pero...”.

-“Oye, Joaquín”- le dijo la chica- “¿Seguro que no te oye?”.

-“Si, tranquila, he dado al mute”.

Pulsó de nuevo el botón.

-“¿Ya ha reiniciado Señor López?. Bien, ahora entre en nuestra web y vaya al icono de herramientas”.

Joaquín seguía dando explicaciones al cliente y a Fátima, alternando a uno y a otra con pulsados de mute interpuestos. Según avanzaba la conversación con el cliente Joaquín se sentía más dueño de la situación. Aquel tipo era realmente torpe. Así se lo hizo saber a su pupila:

-“Este tío no tiene ni idea. Está más perdido que Cuba. Es que cada día los ponen más bobos en esos puestos”.

Después de un rato el cliente logró entrar, pero el sistema le iba muy lento.

-“Creo que tendré que hablar con mi informático”- le dijo a Joaquín- “temo que pueda deberse a un problema en mi ordenador”.

-“Como quiera.....o si quiere seguimos” replicó Joaquín, puso el mute y, tras soltar una incontenible carcajada, se dirigió a Fátima: “joder, que tío más idiota. No se entera ni del nodo. Si es que de donde no hay no se puede sacar”....

Oyó entonces la respuesta de su interlocutor telefónico:

-“No, mejor déjelo, ya hablaré con mi informático”.

Joaquín estaba pletórico, estaba luciéndose como un magnífico gestor ante Fátima, y encima lo hacía dirigiendo a un burro que le permitía bromear divertidamente.

-“Por cierto”- sonó la voz en el auricular- “la próxima llamada tenga cuidado, porque su botón de mute no funciona”.

Joaquín sintió un escalofrío que le recorría todo el cuerpo. Tras él un sopor le lleno de rubor el rostro y comenzó a caer sudor por su frente.

-“Perdón, ....perdone....¿me ha oído?”.

-“Si, le he oído”-dijo sentenciosamente el señor López- “Que tenga un buen día”.

19 comentarios:

Ijon Tichy dijo...

No hay que fiarse en exceso de la tecnología, que puede ser muy traicionera.

En particular, ojo con los micros abiertos si uno es teleoperador o político.

Germánico dijo...

Hay que hablar y actuar -como decía Baltasar Gracián- como si uno estuviera siendo observado permamentemente.

Bueno, menos en el baño. ¡Y tampoco te fíes!.

Carlos Paredes Leví dijo...

Siempre me llamó la atención que, en toda empresa y aún por encima del jefe, los idiotas son los que atienden el teléfono....¿no?.
Un momentito, que me llaman por la otra línea: creo que es el pesado del señor Germánico. Ya te contaré...

Germánico dijo...

¿Oiga?.....buenas tardes de nuevo Señor Leví....mire, es que no sé hacer la O con un canuto...¿me podría usted indicar?....

La Mamba dijo...

Germanico me he reido un buen rato. No hay nada mas maravilloso para nuestro ego y para poder lucirnos que cuando entra un nuevo chico/a en lo ificina y nos encomiendan la tarea de enseñarle. Nos sentimos grandes, poderosos. Despues nos hacemos los graciosillos y los enrollaos. Madre mia que idiotas somos a veces. Trasmites muy bien mi querido hemanico impostado.

Germánico dijo...

Lo más triste es cuando alguien, que no puede evitar sentirse interesado, finge desinterés. Estos juegos de máscaras de la seducción y el coqueteo pretendidamente “inocuo” son cómicos y a la par muy serios, en ocasiones trágicos.

En este caso particular quien se confiaba en su superioridad y en tenerlo todo bajo control fue traicionado por las circunstancias en forma de botón de mute disfuncional y un interlocutor mucho más sabio que él. A quien lo lea, e incluso a mi que lo escrito, solo nos queda figurarnos la expresión de vergüenza ajena de Fátima, y acaso su conmiseración para con el pobre idiota de Joaquín.

Besos hermánica.

Carlos Paredes Leví dijo...

Germánico:
Un momentito, Sr. López, que le paso con Nuevas Tecnologías. No se retire.

Germánico dijo...

Muchas de las nuevas tecnologías están hechas para idiotas. Después de todo se dirigen a un público en el que hay ....de tó.

Germánico dijo...

¿Quedó muy presuntuoso cuando le dije a la Mamba que el señor López era más sabio que Joaquín?....mi maltrecho ego me obligó a ello.

Si, lo confieso, hará dos días que yo fui el Señor López. Bien es cierto que "Joaquín" fue más educado, y que no le conozco ni a él ni a sus circunstancias, que me he inventado por las buenas....

No hay nada como novelar un poco un hecho real, mezclándo realidad con ficción para crear un popurrí al menos creible.

Mónica dijo...

Germánico, te salió muy bien el relato. Muy gracioso, por cierto..

Yo trabajo en atención al cliente/interpretacion telefónica, entre otras cosas, y más de una vez miré con desconfianza a ese botón del mute que tiene ojos de traicionero.

Un beso.

Germánico dijo...

Yo trabajé de teleoperador en varias ocasiones y jamás se me pasó por la cabeza poner a escurrir a un cliente con el mute puesto. Siempre he desconfiado de ese botón. Para mi siempre tuvo un peso enorme eso de "¿y si....?".

La desconfianza, tanto en las circunstancias aparentemente favorables como de las propias capacidades, siempre es una buena consejera y aliada contra las asechanzas del azar o la envidia de los dioses....

Mavi dijo...

Germánico, cómo me he reído.

Y vaya empaque el del Sr. López!!, yo no sé si hubiera sabido aguantar tan estoicamente hasta el final.
Pobre Joaquín, vaya cara se le tuvo que quedar, le está merecido por hacerse el chulito.

Yo también trabajo a menudo con el teléfono y no hay que fiarse del mute ni de cuando desde centralita te pasan la llamada sin que tú hayas dicho que sí y andas despotricando!!! jajaja.

Besos!!

Germánico dijo...

Es que el Señor López se debatía entre la sorpresa y la curiosidad. Así que prestó oídos para escuchar la impresión que le causaba a una persona que no le conocía de nada y le juzgaba a distancia (tele-) y prejuiciosamente, por su voz y sus palabras sobre un asunto de poca monta.

Muchas situaciones en la vida son así: la vanidad es como un globo de color chillón que se va inflando e inflando, haciéndose grande, hasta que llega un humilde alfiler, con su pequeño pero afilado pincho, y la revienta.

Letra de Mujer dijo...

Me pregunto si Fátima se rió de la misma manera que yo cuando leí esto. Espero que sí.
Hola!

Germánico dijo...

Hola, letra de mujer,

Si no rió fue por no hacer sentirse aún peor a Joaquín, o porque la vergüenza ajena le impidió ver lo cómico de la situación.

La Mamba dijo...

Hiciste de Sr.Lopez? MADRE MIA¡¡¡ y que oiste por ese mute mutante?

Yo creo, no, estoy convencida que el SR. Lopez es un caballero, una persona con mucha autoestima y mucho mas listo de lo que parece al principio. Dime de que presumes y te dire de que careces...Pero vamos menudas risas se tuvo que pegar con sus amigos tomando una cerveza, mientras el pobre "idiota" deseando que llegara la hora para salir corriendo a su casa y Fátima incomoda con la situacion tambien deseando irse e intentando animar al pobre idiota que se creia listo.
Genial.

Germánico dijo...

Realmente es una idiotez propia de un idiota juzgar como idiota a alguien por apenas unos momentos de conversación sobre un tema en el que tú se supone que eres el que sabe. Pero en fin, todos hemos sido idiotas alguna vez. Disculpemos a Joaquín y brindemos en la siguiente ronda de birras por él.

bernita dijo...

Gérmanico, me tienes que enviar tu email para hacerte llegar un caso apoteosico de exceso de confianza al telefono. Es de una radio que llaman a gastar una broma al susodicho, y éste confunde al locutor con un compañero. Cuando cae en la cuenta que no es su compañero sino un hipotetico cliente, se arrastra clamando perdón por su imperdonable abuso de confianza. Envimelo a bernardobotella@gmail.com, te vas a reir...

Germánico dijo...

Ya lo envié. Ahora te toca a ti....