jueves, abril 10, 2008

Matar al mensajero




Oía su voz a todas horas, juzgándole sin piedad. Su frágil mente no podía soportar el peso de verdad de esas críticas totales, globales, definitorias. Recordaba aquel chiste en el que un paciente reconocía a su Doctor “sentirse inferior”: “No, amigo”-respondía sereno el médico-“No es eso. Su problema consiste en que usted ES inferior”.

Era fácil suponer porqué su pepito grillo perverso había tomado la forma de ese personaje del mundo del espectáculo. La voz de su conciencia sonaba estridente y cruel con el grave tono y la parsimoniosa prosodia del jurado de Operación Triunfo. Fracasar no era una opción, sino una condena. Él no valía, nunca había valido y nunca valdría. Las verdades ofenden, pero más aún las que se refieren a la vulgaridad de nuestra persona, que nuestro ego quisiera egregia.

Bernardo se puso a la cola. Había allí mucha gente estúpida e inútil, como él. Si bien él era diferente en al menos un aspecto: había perdido la esperanza. Era plenamente consciente de su mediocridad. Y si por un momento tuviera un arrebato de optimismo, autoestima o felicidad, la voz de su Dios resonaba en el Templo de su alma, atronadora, terrible, violenta, machacona, impenitente, injustamente justa: “eres un mierdecilla, no vales nada”.

Sonaban alegres cantos a capella o acompañados por guitarras a su alrededor. La gente reía con aparente alegría. Todos estaban dando una imagen. Aquella falsedad le producía arcadas. Había allí una competición cruenta, pero todo eran sonrisas y simpatías. Muchos de ellos admitían implícitamente no servir para nada al ponerse a esa cola. Decían: “o me dedico a la música con esta voz que Dios me ha dado o no sé que voy a hacer en la vida”. Pero la música no iba a darles de comer, ni a darles prestigio o fama a la mayoría de ellos. Y aquellos que “triunfasen” lo harían por muy poco tiempo, por “esos quince minutos de fama” de los que hablara Warhol.

Su turno llegó. Le hicieron pasar a una sala tenuemente iluminada. Frente a él había una mesa. En ella estaban sentadas 3 personas, entre las cuales reconoció, a la izquierda, a su enemigo, su pesadilla, su amo, su Dios. Era él. Había salido de su cabeza y se había sentado frente a él para juzgarle, por fin, cara a cara. Era de carne y hueso. Su voz sonaba distinta cuando le hablaba desde fuera.

Le hicieron cantar, pero cantar no era la razón por la que había ido allí. Improvisó un par de tonadillas de un par de grupos grunge que le gustaban, haciendo aspavientos con los brazos y poniendo el gesto contraído de un guerrero furioso. Y esperó el veredicto, con la mano en el frío metal del arma, escondida en la parte trasera de su pantalón. Su padre, militar, la guardaba en su mesilla de noche, y de allí la cogió.

-“Eres la primera persona que consigue conmoverme”.

Las palabras sonaron contra un fondo de espeso silencio que las subrayó notablemente. Bernardo notó un temblor en la mano que agarraba la pistola. Anonadado al principio, extasiado después, no pudo contener un torrente de lágrimas que afloraba a sus ojos. Un vendaval de extraños escalofríos gratificantes le invadió. Sus músculos se relajaron, sus pensamientos se concentraron en cada palabra de la frase oída, y la relación entre todas ellas, y el significado total, y cada significado parcial.....”la primera persona”.....”conmoverme”....ERES.......Él, Bernardo, ERA, en ese momento ERA, todo el pasado de frustraciones se había esfumado. Él cantaba bien.

Pero entonces Risto continuó:

-“Si, es cierto, eres el primero que me inspira verdadera lástima”.

La mano de Bernardo se crispó fuertemente sobre la empuñadura.

-“He visto toda clase de espectáculos patéticos, pero el tuyo los supera en patetismo, con diferencia”.

Aquello fue la puntilla. Bernardo sacó el arma de su escondite, entre el pantalón y la camisa, y apuntó a Risto.

-“Hijoputa, eso es lo más desagradable que me han dicho nunca”.

Risto dio un respingo, con cara de alarma, se puso repentinamente pálido y sus ojos se abrieron tanto que se podían ver más grandes a través de los oscuros cristales de sus gafas.

-“Pero chaval, ¿qué haces?....¿pero tú estás chalao?”, musitó, con voz temblorosa.

Todo se volvió oscuro alrededor de esa escena, no había nadie ni nada más allá del objetivo, un Risto asustado, humillado, vencido. Era el momento de la venganza. La verdad iba a ser acallada. La voz dejaría de sonar en su cabeza. Había salido de ella y tomado forma humana, y ahora iba a irse a la tumba con ese cuerpo.

“clic, clic”.

El cargador estaba vacío. ¿Es que las armas las descargaba el diablo?. Aquella mañana la había revisado escrupulosamente y sabía disparar, ya había hecho prácticas de tiro con su padre en el campo. Pero no salió ninguna bala del cañón. Un imbécil, que querría pasar por héroe, le agarró el brazo y se lo torció sobre la espalda. En pocos segundos estaba en el suelo, reducido.

Un fragmento de canción de los Héroes del Silencio, uno de sus grupos favoritos, le venía a la cabeza: “las pistolas de Warhol sin munición....”.

Sus tres segundos de fama, de notoriedad, habían pasado. Y no había logrado matar al mensajero de las malas noticias.

La policía encontró, en el registro domiciliario decretado por el juez, las balas de la pistola envueltas en un papel de periódico, sobre su cama. En él había una entrevista a Risto en la que este decía: “me critican por las formas, ¡pero no por el contenido!”.

El Cuadro

miércoles, abril 09, 2008

De vuelta a la Ilustración, de vuelta a la Incorrección



No sé en cuantas incongruencias y contradicciones incurriré al hacer esto, pero en un contexto diferente creo que quedaran todas plenamente justificadas, si no anuladas, al menos a la luz de mi escaso conocimiento y entendimiento. Vuelvo a la Nueva Ilustración Evolucionista, y lo hago a un tiempo, sin que ello signifique redundancia alguna, a políticamente incorrecto. Memetic Warrior ha dividido en dos su obra internáutica y me ha invitado a participar en ello. Por un lado estará la incorrección y el desenfadado análisis sobre política, ciencia, sociedad, religión y demás cuestiones del estilo, y por otro la reflexión sobre la naturaleza humana y la naturaleza en general, poniendo énfasis en nuestros orígenes evolutivos y en nuestra cognición y nuestra conducta. Ijon Tichy participará, con su habitual corrección, en la parte incorrecta del tinglado, dado que de la otra prefiere leer a escribir. Claro que lo hará cuando vuelva de unas laaaaaaaaargas vacaciones que se ha tomado del mundanal ruido.

Este blog no cerrará. Tampoco será un receptáculo vacío para los post de los otros blogs. De hecho no volveré a escribir un post en distintos blogs. Si algo cae en la Nueva Ilustración o en Políticamente Incorrecto no aparecerá en Lidiando con la Fatalidad, y a la inversa. Excepción a esta norma que acabo de sentar es el último post sobre la Thatcher, con el que inauguro mi nueva andadura por las incorrecciones, que ya publiqué aquí.

De todas formas sí puedo decir que aquí me orientaré más hacia lo personal y fantasioso, y, -que me disculpan los amantes de la neurociencia y de la antigüedad clásica esta burda manera de decirlo- tendré el cerebro derecho por aquí y el izquierdo por allá, a Dionisos bailando frenéticamente en este lugar y a Apolo razonando en el otro.

Seguiremos informando, si es que hay algo que informar. Saludos a tod@s.

martes, abril 08, 2008

La Thatcher española


Aguirre es muy sutil. Y guarda los tiempos. Su capacidad de autocontención es proverbial. Es además capaz de soltar una bofetada sin levantar la mano. Y tiene mucha habilidad para poner de manifiesto las contradicciones, debilidades y ambiciones de sus oponentes de dentro y de fuera del partido.

A diferencia de Margaret, esa Señora inglesa, no es química, ni sufrida ama de casa a la vez que política. Pero comparte con ella esa fría determinación sólidamente cimentada en una perspectiva liberal al mirar las cosas.

Ayer se postulaba como presidenta del partido, sin hacerlo. Una vez más hablaba en el momento preciso, y no decía lo que estaba diciendo. “Si me presento Rajoy será el primero en saberlo”, apunta. Los medios captan la escena en la que Esperanza manda este mensaje y el otro de fondo con rostro opaco. La comidilla está servida. Todo el mundo habla de ello, todos comentan, y Espe toma la temperatura ambiente y saca conclusiones: “¿me presento o no?”.

Desde luego si el PP necesita una renovación esta no consiste en poner a Soraya a pelear torpemente por el centro. Caras nuevas no significa caras jóvenes, y menos jóvenes inexpertos. Los avezados socialistas merecen un rival de más enjundia y más buenas malas artes. Para el centro, además, ya tenemos a Gallardón, si esa fuere la opción elegida. Aguirre no sólo es la alternativa más liberal en un PP socialdemócrata, sino que, de llegar a liderar el partido, renovaría su cúpula, llevando consigo al equipo que ahora tiene en la Comunidad de Madrid, gente de gran valía y sobrada competencia como Lamela o Granados.

Estaremos atentos a lo que suceda. Quizás nos vayamos enterando sin enterarnos. La aguerrida Aguirre tiene esas cosas.

Cuadro posmoderno

El viejo profesor de latín iba paseando por la calle y observando distraídamente a los demás transeúntes. Lo que veía pasaba por el filtro clasicista de su mente amante de la antigüedad grecorromana, y la vulgaridad observada contrastaba notoriamente con la aristocrática belleza de los modelos heroicos, tantas veces estudiados.

Un par de chicas hablaban una jerga llena de tacos y de palabras horteras. Hablaban como rameras. ¿Qué fue de la oratoria?. Ni siquiera los representantes políticos eran capaces de articular un discurso medianamente sugestivo o interesante.

Absorto como estaba en meditaciones metafísicas sobre el orden del cosmos y la ética perfecta, tardó en darse cuenta de lo que le estaba pasando. Un joven con cara de loco furioso, sin duda drogado, le había golpeado sin venir a cuento. Un poco más atrás había otro riendo histéricamente y jaleándole mientras apuntaba la escena de la agresión con uno de esos inmundos aparatejos de la modernidad decadente, del medioevo tecnológico.

“¿Lo estás grabando?” –dijo el agresor girando la cabeza a su amigo- “grábalo todo”. El Profesor jubilado Antonio Perales cayó al suelo, golpeándose la cabeza contra la puerta de un portal. Poco tiempo después moría en el hospital.

Conversación de dos adolescentes, en el colegio, al día siguiente:

-“Joer Manu, la que hemos liado”.

-“Tú a callar y a olvidar, macho. Seguro que no nos pillan”.

-“¿pero y la grabación?...¿qué hago, la borro?...”.

-“jajajajaa, ni de coña, tronco, esa guárdala, que es la ostia”.

lunes, abril 07, 2008

Y seguimos opositando....

Yo siempre fui reacio a competir. Una oposición constituye un claro ejemplo de juego de suma cero, esto es, de competición total. Ahora que estoy embarcado en una, casi por casualidad, aprecio la silenciosa violencia de las selecciones. La Administración Pública elige a sus miembros, al menos en teoría, de acuerdo con los principios de mérito y capacidad. Sin entrar en los casos en que, abierta o disimuladamente, se dan puestos a quien no ha hecho los méritos ni tiene las capacidades supuestos para ello, hay motivo para dudar seriamente de que un conjunto de pruebas diseñadas para desafiar la memoria y la rapidez de respuesta de los candidatos puedan dirimir la valía profesional, y humana (que también importa, en un trabajo, y mucho), de los mismos. En general el sistema del Estado es el de la lucha y el acomodo. Muchos pugnan fieramente por un pedazo del pastel arrancado de las manos de los contribuyentes. La mayoría queda fuera con sus sueños rotos y un fracaso más que sumar a una larga lista. Unos pocos acceden al privilegio. Cuando veo a esos funcionarios de justicia con pinta de vagos y descarados, montando un pollo de aquí te espero porque sus sueldos son un poquito más bajos que los de otros de “igual categoría”, pienso en lo fácil que es dormirse en los laureles. Basta que te den la sopa boba por el resto de tus días para que pierdas la perspectiva de la necesidad y empieces a demandar caras superfluidades, no valorando ya lo obtenido.

No digo esto porque esté derrotista. Y ello pese a que hoy he descubierto, con sorpresa (la verdad, no sé de qué me sorprendo), que la mayor parte de la gente que va a “pelear” conmigo (sin llegar a las manos) por un puesto de funcionario A en el Ayuntamiento de mi pueblo, lo es ya, en otros Ayuntamientos cercanos y lejanos, con las mismas o similares funciones.

La clara desventaja con la que parto me hace preguntarme si merece la pena.
Ay, contrincantes míos, lamento no poder desearos lo mejor. ¡Y recordad!...no os durmáis en los laures.

viernes, abril 04, 2008

Animal

Comedia


El hombre es el animal comediante. Y la mayor farsa de todas es la de ser uno mismo, la de ser “natural”.

Rutina


Me despierto. Me visto. Me aseo. Voy en coche, oyendo música. Trabajo. Tomo un café. Trabajo. Como. Miro brevemente internet. Trabajo. Cojo el coche, oigo música. Llego a casa. Estudio. Ceno. Estudio. Duermo.

Me despierto....

jueves, marzo 27, 2008

miércoles, marzo 26, 2008

Tiempo y Movimiento


Que todo es movimiento es una verdad que no precisa demostración. Se trata de un “hecho”. “El mundo es el conjunto de los hechos, no de las cosas”, sentenciaba Wittgenstein al principio de su Tractatus Logico-Philosophicus. ¿Qué diferencia habría entre un Universo completamente quieto y ninguno, realmente?.

Del tiempo Newtoniano, el de un reloj suspendido sobre el universo que se mueve con “isócrona majestad” (como decía Umberto Eco refiriéndose al péndulo de Foucault), se pasó al Einsteniano, que se convertía en una cuarta dimensión de un espacio inimaginable por nuestra mente. Dicho espacio se desliza sobre sí mismo provocando cambios de estado (estos cambios de estado son cualquier cambio, sea el que sea, y van mucho más allá del paso de lo sólido a lo líquido o de esto a lo gaseoso). Comparando un movimiento o cambio de estado predecible, constante, regular, como el de las manecillas de un reloj clásico o, puestos a ir al centro del asunto, el siempre igual de los astros y consiguiente de los días y las estaciones, con todos los demás cambios, nuestra mente crea el tiempo como categoría y “realidad objetiva”. Proyectamos en parte, al hacerlo, nuestro propio tiempo interior, creado por las células en forma de procesos moleculares en bucles, en especial por las neuronas, conforme al ritmo del día (ritmo circadiano, “cerca de un día"), y a los ritmos estacionales, o lunares (piénsese en el ciclo menstrual, tan importante para la vida). Estamos biológicamente sincronizados con la gravedad.

El tiempo es una referencia del movimiento en el espacio, y una curiosa propiedad de la fuerza gravitatoria.

lunes, marzo 17, 2008

Sociedad y Significados


Una sociedad con muchos jóvenes es una sociedad peligrosa. La juventud es creativa, pero también explosiva. La gerontocracia informal modera, con sus instintos declinantes, la violencia del grupo. Aunque siempre hay viejos locos –la locura de la juventud la damos por supuesta-, la fuerza del número de hombres y mujeres sensatos, también conformistas, mayores y de mediana edad, apaga sus chillonas voces, convirtiéndolas en un ridículo extremismo.

También una sociedad muy masculina supone un riesgo. El dios Ares mora en el alma de los hombres. El macho humano es más dado a proyectarse en la sociedad, más allá del ámbito fundamental, aunque reducido, de la familia y las amistades, ese marco microeconómico tan necesario para el liberalismo, y de concordia y amor tan importante para una moral bien dimensionada, cimiento de cualquier Civilización que merezca tal nombre. El varón sale “de caza”, abandona las cuatro paredes de la morada para respirar el aire del ágora, se hace más político y más guerrero. Dispone de más fuerza física y de más agresividad por que siempre cazó, sí, pero también porque compite con otros varones desde tiempos inmemoriales (de los que solo guarda memoria el genoma) por las mujeres y por los recursos, captados para atraer a las mujeres, guiado por la selección sexual. Y esa fuerza también la expresa en su mente, tan abierta para algunas cosas y tan cerrada para otras.

Y una sociedad racionalista es, asimismo, inquietante. Cuando lo apolíneo pretende eliminar a lo dionisiaco, cuando los significados se solidifican e impera el verbo sobre el sentido último, el presente sobre el pasado, la “verdad” sobre la costumbre y el pragmatismo simplista sobre el ritual aparentemente absurdo, un cortoplacismo que mira a un horizonte temporal muy limitado, petrificado en las certidumbres de un presente pretendidamente superior a todo lo que le precedió, puede llevar a la ruina, en nombre un progreso mal entendido, mal concebido, a una civilización.

La sociedad es un precario equilibrio, en el que conviene que no predomine demasiado la fuerza centrífuga –que se hace llamar centrípeta- de ningún vector. A Cioran le maravillaba que la gente no se matara por las calles, que hubiera una paz armada tan consistente entre seres innatamente egoístas y violentos. Ortega creía que no había ninguna “sociedad como tal”. Smith consideraba que el interés individual promovía el bien común. Montesquieu pensaba que factores tales como el clima (y, en fin, otros ecológicos) condicionaban de forma notable la psicología de los pueblos y, por tanto, el espíritu de sus leyes –y su trasfondo moral, más o menos relajado.

Quizás un estudio demográfico pueda arrojar más datos que una reflexión académica o una opinión escupida tras una observación in situ de algún conflicto supuestamente representativo. La distribución por edades y sexos tiene su importancia. También la tienen el clima, la geografía y la cultura, y en este mundo globalizado lo abierta o cerrada que sea la sociedad al intercambio. Todos los factores antedichos se relación, además, de forma tan sutil que nuestra mente se pierde en su combinatoria y su casuística, atendiendo a correlaciones espurias y pasando por alto las significativas. Por no hablar de quienes se ciñen al caso o a la anécdota para extraer conclusiones de carácter global. Pero en principio me quiero centrar en el tercer punto que he señalado. Leyendo “Arte, Mente y Cerebro” de Howard Gardner me encuentro este pasaje, dentro de un capítulo en el que el autor habla de la vida y obra de Susanne Langer, una artista en el estudio del arte:

Las últimas páginas del libro de Langer reflejaban las tendencias del mundo de la época. A comienzos de la peor guerra de la historia (2ª G.M), no resulta sorprendente que Langer haya pintado un panorama sombrío de “la sustancia del significado” en su sociedad. Veía a un mundo en el que se ensalzaba al lenguaje por encima de todo, en que la vida interior era menospreciada, ignorada y hasta destruida. Ateniéndose a su propio análisis, destacó la importancia, la necesidad de una existencia en que se toleraran diversos niveles de significados y gamas de significación. En lugar de una filosofía que sólo acepta la lógica deductiva o inductiva como razonamiento, y cataloga a todas las demás funciones humanas como “emotivas”, irracionales o bestiales, Langer proponía una teoría de la mente cuya piedra angular sea la función simbólica...la búsqueda continua de significados, de significados más amplios, más claros, más flexibles y más articulados...el nuevo mundo con el que sueña la humanidad.

La sociedad es un conjunto de personas vinculadas por significados, que no siempre -podría decirse que tanto menos cuanto más desarrollada es la sociedad- se relacionan de forma directa con la realidad. Lo material, lo físico, solamente surge de nuestra acción incesante impulsada por ideas abstractas. Muchos símbolos no simbolizan, aparentemente, nada, o nada que podamos conocer con certeza o comprender racionalmente. Parecen atavismos, necedades superadas, prácticas poco prácticas, cosas sin utilidad alguna. Y algunos lo son, en parte, siempre en parte. Pero es un gradual abandono de los mismos y de sus rituales la única manera de desprenderse de ellos sin dañar el tejido social. El significado último se nos escapa. Nos expresamos de múltiples maneras, la mayoría inconscientes, la mayoría no verbales. Y vivimos en el engaño perpetrado por nuestras propias certezas, que nos conducen a hacer cambios las más de las veces innecesarios, y muchas otras nefastos.

¿Pero quién, si no los jóvenes, introduce nuevos significados en el devenir de la historia?. Son los jóvenes los que tiran abajo las viejas tradiciones, por lo que las sociedades en las que estos predominen tendrán siempre tintes más revolucionarios y beligerantes. Con el avance de los medios de comunicación de masas se pueden difundir con mayor éxito ideas perniciosas, como hoy se transmite una “cultura de la juventud” que es, en el fondo, una “cultura de la juventud masculina y racionalista”. El vivir al día, no pensar en el mañana, ser irresponsable hasta avanzada edad, no tener compromisos, ser “libre” en un sentido totalmente libertino y casi solipsista, sacralizar el sexo y quitar valor al matrimonio, aspirar a una holganza bien remunerada etc etc, son cosas que pasan más por la mente de un hombre joven que por cualquier otra. Un racionalismo pueril típicamente masculino nos dice que para el sexo tanto dar ser macho que hembra, que la cosa es disfrutar el momento y a otra cosa mariposa. Pero la realidad es bien otra. La inversión parental, a lo largo de la evolución, no fue igual en hombres y mujeres. Los hombres poníamos nuestra semillita e íbamos a otra flor. Las mujeres se pasaban nueve meses con el hijo en la tripa y varios años con el mismo en la espalda y agarrado a su teta. Obviamente nuestros cerebros, en cuanto a este asunto, no pueden haber sido moldeados de forma idéntica por la evolución. Y en lo que se refiere al esfuerzo, al ganar el pan con el sudor de la frente, es algo que la selección sexual también ha premiado. Esto hace que el esfuerzo, una vez realizado, y si se alcanza el objetivo, produce una enorme satisfacción, una cascada de recompensantes endorfinas en el cerebro. Los hombres que realizaban esfuerzos para sacar adelante a su mujer y a sus hijos, cuando estos estaban indefensos, que proveían a estos de recursos y de protección, dejaban más descendencia, por lo que evolucionó una biología premiadora del esfuerzo. Estos son sólo un par de ejemplos, aunque considero que bastante centrales.

Si se transmiten ideas de consumo fácil, de aparente plausibilidad, “racionales”, a un público joven y ansioso de verdades nuevas y cortantes con las que tomar el poder y cambiarlo todo de raíz, se pueden provocar trastornos muy graves, una auténtica enfermedad, al cuerpo social. No se cambiará la naturaleza de las personas, pero sí se la desviará por los peores caminos, y la sociedad se desmembrará al caminarlos. ¿Qué significados tenemos en nuestra sociedad respecto a cuestiones tan importantes?. ¿No deberíamos hacer un esfuerzo para comprendernos a nosotros mismos antes de lanzarnos a aventurar las verdades sobre el mundo?.

sábado, marzo 15, 2008

Ánimo Frank

Se llama Frank Schaefer, tiene 39 años recién cumplidos y está enfermo de cáncer. Hace unos meses le detectaron un melanoma. En su situación actual son pocos los que sobreviven. Ya le ha afectado al hueso.
Ruego a los creyentes que pasen por aquí que recen una oración por él, y a los no creyentes que se pongan por un momento en su lugar haciendo un ejercicio de empatía, se hagan a la idea, le compadezcan y le deseen una pronta y casi milagrosa recuperación.

Es hermano de mi cuñado. Hace unos años vino por España y pasamos juntos algunos buenos ratos, conversando sobre el Todo y la Nada. Recuerdo que una vez fuimos al Retiro y se puso a regalar a los niños que pasaban unos globitos finos que había traído de Alemania, una vez había creado a partir de ellos formas animales. Los baloons, o como quiera se llamen, hicieron furor. Algunos padres le pagaron unas monedas por el regalo, con lo que acabó pidiendo la voluntad, como un mendigo, pero con la dignidad de un aristócrata indiferente.

Había allí, aquel día de entre semana por la mañana, un payaso, o un mago, pero ante todo un payaso, también extranjero, no sé si holandés, lo mismo da, que se acercó a Frank para saber qué era eso que tanto éxito tenía con el público infantil. Frank se lo explicó detalladamente, tanto que, a la media hora, el tipo sabía hacer también figuritas. Al día siguiente -como por arte de magia- el mago, o el payaso, ya vendía en su espectáculo los globitos a los asistentes.

Ahora, cada vez que paso por el retiro veo a algún payaso vendiendo la mercancía. Eso es lo que se dice en economía una externalidad positiva. Se expande el invento rápidamente a partir del inventor y este no puede beneficiarse por haberlo inventado. Frank no era, empero, el inventor, pero sí lo introdujo en el Retiro, y, como negocio callejero me atrevería a decir que en España.

Últimamente le rondaba la cabeza estudiar psicología. Lo hará si supera la enfermedad. Es un hombre positivo y alegre, bueno y noble, y, a su bohemia manera, un gran amigo de la humanidad.

viernes, marzo 14, 2008

La Inteligencia al Poder


Abro esta conversación tan solo como ilustración para algunas de las propuestas contempladas en el apartado de comentarios de la entrada anterior.
Si alguien piensa que la foto está trucada por algún facha que ha retocado el color de la papeleta, que sepa que la fuente de la imagen es el propio PRISOE.
Si os inquieta saber si el voto de nuestro insigne prócer resultó nulo, sabed que no fue así. Se puede apreciar en este vídeo, también libre de toda sospecha manipulatoria, pues está alojado en una página adicta, estoooo fiel, queriamos decir fiel al Régimen.


¿Invirtiendo algunos valores?

Durante la campaña electoral, poco antes de que Solbes anulase a Pizarro en aquel debate económico, el amigo de este último y amenizador de las mañanas de la COPE, Federico Jiménez Losantos, utilizaba en su programa una fórmula retórica para ensalzar las virtudes del candidato popular: ¿A quién daría su dinero para que lo invirtiese: a Solbes o a Pizarro?. Debía creer que la respuesta era obvia para cualquiera, pero no resultaba muy convincente, le perdían, como tantas veces, sus filias y sus fobias.

Se podría decir que para acertar con las inversiones se requiere una pericia inusual, fruto de una inteligencia despierta y una larga experiencia profesional. La tendencia a creer en el Gurú de turno para cualquier cosa en la que nuestra ignorancia supere a nuestro conocimiento está justificada por la especialización, pero a poco que uno sepa de cualquier asunto termina por comprender que hay notables limitaciones impuestas al conocimiento de cualquiera, y que ninguna persona, por mucho que desarrolle sus facultades y por muy bien dotada que esté por su herencia, podrá saber más que otra en ciertas parcelas.

¿Sabe un analista de Bolsa más que un transeúnte tomado al azar sobre las inversiones más rentables?. Hay una forma de comprobarlo: ver el resultado económico de un fondo elaborado por una sociedad de inversiones y compararlo por uno diseñado por un lego.

El caso extremo sería el de una inversión regida por el puro azar. Se pone a un chimpancé con dardos frente a una pared de la que están colgadas páginas de periódico con datos bursátiles. Una vez ha terminado su juego inocente de tirar dardos contra las hojas, el chimpancé se dedica a otros menesteres sin saber que acaba de elaborar un fondo que va a competir en el mercado. Ese fondo obtendrá, tiempo después, tanta o más rentabilidad que muchos fondos preparados por sesudos profesionales del sector financiero.

También se han dejado en manos infantiles algunas inversiones, y su resultado ha asombrado a los analistas.

Ariane Meienbrock nos habla de las investigaciones que sobre el particular están realizando Andreas Ortmann y su equipo, del Instituto Max Planck. Para estos investigadores es aún más probable que la inversión sea rentable si el inversor es un ignorante que se guía por lo poco que sabe. Las empresas conocidas suelen ser la mejor opción, claro que también por ser la mejor opción son más conocidas. El caso es que experimentando con fondos con valores elegidos por "expertos" y "legos", llegaron a unos resultados que ponían en entredicho la idea de que quien más sabe de empresas y economía elige mejor en el mercado de valores. Varios probandos, divididos en cuatro grupos, dos de "expertos" (jóvenes estudiantes de económicas) y otros dos de peatones cogidos en pleno paseo, sin conocimientos de economía, "legos", crearon 4 fondos que fueron sometidos a los rigores del mercado, y contrastados con fondos de empresas del sector financiero y con fondos elaborados al azar. Y los legos, con su intuición y sus conocimientos implícitos y poco articulados, iban por delante en éxito inversor.

No hay que precipitarse a extraer conclusiones. Ariane Meienbrock nos habla de más test, realizados por revistas de economía en épocas de caída de bolsa que arrojan resultados parecidos. Sea como fuere parece claro que a la hora de tomar decisiones sobre ciertos asuntos no hay que apoyarse exclusivamente en los datos y en su análisis, que resultan manifiestamente insuficientes. A partir de un límite difícil de ubicar la decisión es un juego de dados, no una partida de ajedrez. En ámbitos de gran complejidad, siempre hay mucho de azar y de desconocimiento, y se hacen precisos la intuición, que expresa conocimientos implícitos, y pequeñas dosis de riesgo.

¿No debiéramos, a partir de estas curiosas investigaciones, extraer conclusiones de más amplio calado acerca de la vida y de la razón?.

jueves, marzo 13, 2008

Programadores programados

Richard Bandler y John Grinder elaboraron a principios de los años 60 del siglo pasado un sencillo método psicológico, a partir de un popurrí tomado de distintas corrientes de la época, al que denominaron Programación Neurolingüística (PNL). En los últimos años han prosperado en el mundo de la empresa una figura, denominada coacher, que hace uso de las técnicas de la PNL para motivar, dar seguridad y orientar a ejecutivos. Con la PNL se pretende, básicamente, desviar la mente del cliente de distintas maneras de sus preocupaciones, por un lado, y ayudarle por otro a reconfigurar su comportamiento y sus ideas sobre las cosas para ser más eficaz en sus gestiones. Es un enfoque totalmente práctico, de ahí su denominación. El cerebro no es programable, desde luego. Pero esta peculiar forma de lavarlo, esta pretensión de reordenar el cableado del cerebro para hacer más eficiente a la mente en la resolución de problemas complejos, tiene su éxito. Algunos coacher, me dice Luis, se han convertido en un referente para sus "pacientes". Ejecutivos desvalidos buscan el consejo de sus sabios entrenadores, acaso viéndole como los psicoanalizados al psicoanalista, como un gran padre omnisciente. Así el coacher se convierte en un divo, y la dependencia resulta ser, al menos en apariencia, mutuamente beneficiosa.

En las crisis económicas lo primero que se va a la mierda son las consultoras y todas esas empresillas que viven de la abundancia chupando gotitas de sangre del gran caudal del intercambio dinámico de la economía. Ofrecen proyectos, ideas, palabras, de los cuales son útiles bien pocos y necesarios casi ninguno. La legión de coachers que motiva y ayuda a los ejecutivos es superflua. Las técnicas de la PNL son algo, en su esencia, más bien rudimentario, que cualquiera con un poco de inventiva puede desarrollar y cuya efectividad requiere también algo de credulidad por parte de aquel a quien se le aplican.

Tenemos, desde nuestros orígenes de cazadores-recolectores, facilidad para dar consejos gratuitos y para acoger alegremente los que nos dan. Si a esto se le pone un nombre que suene a ciencia y lo realiza alguien con un traje, correcta expresión, palabras serenas y voz engolada, y se hace en un entorno de procesamiento de recursos y poder, quizás tengamos un coacher, o algo parecido.

Pero el mejor coacher es este que me manda Luis, el que trata de pasar la prueba de Turing, el coacher virtual.

¿No es entrañable este muñecote robótico que nos vende sus consejos para hacernos mejores y más felices?. Reconozco que no lo he probado. No sé si cobrará por sus servicios, aunque imagino que sí. Aunque dudo seriamente que pase la prueba de Turing, no es precisa mucha inteligencia para camelar a quien crea que un programilla cutre le puede aconsejar. Esto sí es programación neurolingüística y lo demás son tonterías.

Say Hello, Wave Goodbye